Jaime G.

Con motivo del reciente lanzamiento de ‘Niebla’, el segundo EP de Bum Motion Club, conversamos con Alejandro Leiva, guitarrista y productor del quintento de Aranjuez

Bum Motion Club | Entrevista | StyleFeelFree
Imagen promocional de Bum Motion Club | StyleFeelFree

Antes de llamarse Bum Motion Club, Alejandro Leiva (Aranjuez, Madrid. 1997) y Pablo Vera solían juntarse de vez en cuando a tocar la guitarra. De aquello terminaron saliendo dos canciones que acabarían tocando sobre el escenario una tarde de 2016 junto a otro par de colegas. Un concierto en el que compartieron sala con la banda amiga y vecina Sundown Wolves, quienes les propusieron la idea en un primer momento. Ya consolidados como grupo, a golpe de demo y sin bajarse de las tablas, llegó 2019 y con él su primer EP, Delta.

Sin embargo el río no desemboca hasta el reciente estreno de Niebla a finales de enero de este año. Con este segundo corto prácticamente recién salido del horno, hemos tenido la oportunidad de charlar con Leiva. Que además de a la guitarra, ha estado a los mandos de la producción del disco. Junto a Vera al micrófono, Iris al bajo, Alber a los teclados y Salme a la batería, los cinco dan vida a la prometedora formación.

(Jaime G.) Niebla lleva ya más de 3 semanas fuera. Y el pasado 18 de febrero se han cumplido dos años desde el lanzamiento de Delta, el EP con el que debutasteis como banda en 2019. Aprovechando esta pequeña efemérides, me gustaría empezar preguntándote por cómo contemplas aquello que ofrece, o define, a este disco respecto al primero.

“En el primer EP trabajamos mucho en nuestro sonido para llegar a sonar como queríamos sonar, y ahora en Niebla lo hemos logrado definitivamente”

(Alejandro Leiva) Creo que Niebla es la evolución de Delta. En el primer EP trabajamos mucho en nuestro sonido para llegar a sonar como queríamos sonar, y ahora en Niebla lo hemos logrado definitivamente. Creo que además es interesante ver la continuidad. Porque Niebla sigue esa estela dreamy y envolvente que tiene Delta, pero es un disco un pelín más crudo, más oscuro. Además hemos dado el salto completamente al castellano, porque tres de las cinco canciones de Delta eran en inglés. Esto era algo que Pablo y yo veníamos hablando desde hace tiempo, incluso desde antes de hacer el primer corto. Al final es muy difícil que te llamen para tocar fuera y pensamos que lo mejor era primero intentar ser alguien aquí. Y aunque las canciones que habíamos grabado eran en inglés decidimos hacer el experimento y ver qué tal funcionaban un par de temas en castellano. Nos gustó, Pablo estaba mucho más cómodo y a todos nos mola cómo canta en español. Creemos que es más original y puedes transmitir más, porque la gente te va a entender.

(JG) Sin duda hay una evidente inclinación hacia un aura más oscura, especialmente en lo instrumental. Porque si bien en Delta las melodías eran más luminosas, contrastaban con el tono melancólico de las letras, el cual sí que permanece en Niebla. Creo que esto es muy representativo del dream-pop o de lo que fue el new wave.

(AL) Sí, como el típico meme sobre las canciones de The Cure y de The Smiths. Por un lado las instrumentales súper felices y por el otro las letras, que son como un cementerio (risas).

(JG) Exacto. El estar escuchando algo que suena más bien animado y al rato darte cuenta de que la canción está hablando acerca de emociones muy profundas. En este sentido, ¿Hacia qué referencias mira Bum Motion Club en este disco?

(AL) Hablando desde lo personal y no tanto en nombre del grupo, yo siempre he mamado mucho del post-hardcore, del math rock, del emo más noventero… y creo que se puede notar un poco en cuanto a las guitarras más distorsionadas o algunos arreglos que hay por ahí. Cosas que te pueden llevar a pensar en grupos como Title Fight o Lysistrata. Creo que ahora mismo ese tipo de producción musical le viene bastante al pelo a nuestras letras. Son más derrotistas, hablan de emociones y las normalizan.

(JG) Ya que volvemos al asunto de las letras, ¿Quién las compone? ¿Es algo de lo que se encarga únicamente Pablo o lo planteáis de forma grupal?

(AL) Por lo general, Pablo. Por ejemplo en el caso de You, una canción de 2018, sí que le comenté de lo que quería que hablase la letra. Y la idea de Amnesia, el tema que cierra Delta, venía más bien de Alber. Pero sí, quien compone es él.

(JG) Sin dejar de lado la comparación entre los dos discos, me interesa mucho el equipo de profesionales del que os rodeáis para este EP. Para la producción de Delta contasteis con Víctor Cabezuelo, con quien volvéis a contar ahora y al que en esta ocasión te sumas personalmente. ¿Qué te impulsa a querer producir y mezclar Niebla? ¿Fue por una cuestión de falta de experiencia o formación técnica que no estuviste a los mandos en Delta?

(AL) Desde que empezamos Bum Motion Club he estado grabando demos, y aunque estudié sonido siento que el sitio donde lo hice no me enseñó mucho. Así que totalmente, lo de Delta fue por falta de conocimientos. En ese momento personalmente delegué en Víctor; confianza totalmente ciega, me parece que lo hace increíble. Y en Niebla, al sentirme más contento con cómo iba mejorando en la producción de las demos, pensé que me gustaría tirar por ese lado. Quizá si Niebla lo hubiese mezclado y producido íntegramente Víctor el resultado hubiera sido completamente distinto. A lo mejor habría más presencia de sintes o hubiera quedado un EP más luminoso dentro de lo que puede llegar a ser Niebla. Yo tenía bastante claro cómo quería que sonasen las canciones y pensé en la mejor manera para hallar el equilibrio.

(JG) Respecto a la grabación os habéis movido entre los estudios de Antonio Trapote —vecino de Aranjuez, al igual que Cabezuelo— y de Brian Hunt. ¿De dónde proviene esta decisión de grabar el disco a dos bandas?

(AL) Antonio y Víctor nos recomendaron el estudio de Brian para grabar las baterías. Porque la verdad es que es un sitio increíble y la percusión allí suena de la hostia. La verdad es que este EP ha sido bastante DIY (Do It Yourself). Porque la gran parte de la pasta que teníamos nos la fundimos en el estudio de Brian y el resto —guitarras y bajos— donde Antonio. Que además como es colega, nos lo dejó bastante guay de precio. Y el resto de cosas las grabé yo en casa con tarjeta de sonido, un par de micros y poco más.

(JG) Las personas sobre las que estamos hablando, además de habitar las cuatro paredes del estudio, también son músicos veteranos. Antonio Trapote canta y toca en Ambre; y Víctor Cabezuelo y Brian Hunt llevan desde los dos mil dando guerra con sus respectivos proyectos. Rufus T. Firefly o Templeton son formaciones que hace más de una década cimentaron lo que hoy es cierta clase de escena nacional independiente. Bum Motion Club nace en 2017, año en el que en Madrid asiste a una verdadera explosión de bandas emergentes, muy jóvenes y con sensibilidades similares. ¿Cuál es vuestra valoración de todo este fenómeno? ¿Os consideráis parte de un nuevo panorama musical?

(AL) Para empezar me pareció increíble el boom de bandas que hubo en 2017 y es una pena que se haya parado por la pandemia. Cuando empezamos estaba asentada esta especie de santa trinidad del garaje que era The Parrots, Los Nastys y Las Hinds. En ese momento yo creo que entonces nosotros hermanamos con otras bandas como Dharmacide, Carrera o Sundown Wolves. Y lo mismo con Hickeys. Nacimos todas a la vez, y aunque no somos exactamente iguales, entre nosotras hay algo, una esencia, que nos une. Todo este círculo hemos mamado un poco de lo mismo y se nota que somos casi de la misma quinta.

(JG) Con la pandemia las salas de música están viviendo una situación especialmente crítica. Pero tras publicar Delta tuvisteis la oportunidad de dar unos cuantos bolos, algo que ahora más bien suena a ciencia ficción. ¿Cómo vivís el directo como grupo?

(AL) Cuando salió Delta, el que pudiéramos presentarlo por varios sitios de la península fue algo que nos unió un montón como grupo. Ahí acababa de entrar Salme a tocar la batería, con quien había estado compartiendo banda en Ambre el tiempo que estuve tocando con ellos. Y más o menos un año antes había entrado Iris a tocar el bajo. Entonces tampoco habíamos tenido la oportunidad de reunirnos en un entorno que no fuese el estudio de grabación o el local de ensayo. Por lo que viajar juntos nos hizo conocernos más, saber cómo somos cada uno… y creo que se nota bastante. Nos hemos empastado bastante guay como banda.

(JG) Desde vuestra experiencia girando por los escenarios, ¿Cómo veis el circuito de salas a nivel nacional? ¿Es algo lo suficientemente sólido y afianzado como para dar ciertas garantías a los artistas?

“Mola mucho tocar en salas y mola mucho girar, pero también molaría que se tuviera más en cuenta el trabajo del músico”

(AL) Al menos en las salas en las que hemos tocado yo siempre he estado bastante a gusto y nos han tratado súper bien. Creo que, no obstante, se podría explotar mucho más el tema del circuito de salas. Aunque nosotros ahora estamos bastante contentos, es complicada esa situación de girar. Porque depende del promotor que te toque y a veces para una banda emergente no es asequible salir a tocar fuera. Nosotros hicimos un poco el esfuerzo sobre todo hace tres años, antes incluso de salir Delta, cuando no teníamos casi nada publicado. Esto lo decían Baywaves en una entrevista para VICE hace mogollón de años. Que cuando se iban a tocar a Londres la primera vez iban diez personas, al año siguiente iban veinte, y al posterior treinta. Nosotros nos hemos forzado un poco a salir a que nos conozcan fuera, a conocer gente fuera, aunque fuese palmando pasta. Recuerdo que la primera vez que tocamos en Valencia vino poca gente y tuve que poner treinta pavos de mi bolsillo para pagar al técnico. No se habían acordado unas buenas condiciones. Mola mucho tocar en salas y mola mucho girar, pero también molaría que se tuviera más en cuenta el trabajo del músico. Que parece que la pasta solo va de oficina en oficina y al final los músicos nos comemos los mocos.

(JG) Ya como pregunta de cierre, ¿Algunos planes futuros?

(AL)Dentro de poco vamos a intentar grabar un disco. Con estos dos EP he estado bastante a gusto y creo que es un formato que funciona bien. Pero por una parte el público te exige todo el rato estar sacando contenido y trabajar a golpe de single. Y por otra parte, la industria musical, hablando ya más de sellos y de festivales, quizá sí que te exigen tener un largo de presentación. Creo que ahora es buen momento para grabar. Lo podemos ir haciendo con calma y yo estoy aprendiendo cada vez más de grabación y de producción. No paro de comprarme cacharros (risas).