Rosana G. Alonso
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Sebastián Lelio supera la prueba de fuego que suponía ‘Disobedience’ al enfrentarse a su película más compleja

Disobedience | StyleFeelFree
Fotograma de Disobedience | StyleFeelFree

Con la reciente Una mujer fantástica Sebastián Lelio se ha consagrado, a nivel internacional, como uno de los cineastas latinos no solo más sobresalientes, sino también más valientes, sabiendo apreciar la urgencia del momento. Algo que ya había demostrado brillantemente con Gloria, que pasó bastante desapercibida, aún siendo una de las películas de personaje femenino más notorias de las últimas dos décadas. No es de extrañar entonces que cuando Rachel Weisz y Frida Torresblanco, en su afán de producir una cinta en la que las mujeres tuviesen poderosos papeles, que encontraron en la novela Disobedience de Naomi Alderman, pensasen inmediatamente en él.

Incluso cuando el relato principal de la novela Disobedience era muy atractivo desde el punto de vista cinematográfico, y ciertamente ofrecía interpretaciones femeninas arrebatadoras, que tampoco ensombrecían las interpretaciones masculinas, en realidad había muchos escollos por salvar. ¿A qué problemas se enfrentaba el realizador chileno? Hasta entonces Lelio no había trabajado con un elenco tan internacional y con la responsabilidad de adaptar una novela que fácilmente hubiese podido caer en el más burdo efectismo en manos de un cineasta menos consecuente con la oportunidad de enfocar no un tema, sino varios; no un personaje, sino tres interpretados muy atinadamente por Rachel Weisz, Rachel McAdams y Alessandro Nivola, con sus luces y sombras. Y además, conseguir amoldar todo esto con un sentido de equidad estético, que por suerte, hasta el momento, siempre es sorprendente en Lelio. No hay nada más aburrido, todo sea dicho, que los cineastas tan consagrados a un sello propio, que no dejan respirar por sí sola a la obra que tienen entre manos.

Disobedience era una prueba de fuego no solo por esto. La homosexualidad en los últimos años en el cine, se había convertido en no pocos casos (La vida de Adéle, Cuando tienes 17 años, Un amor de verano, Call me by your name…) en un escaparate de acusado trasfondo unidireccional, tendente a destacar una perspectiva de género que evita la transversalidad, e inclinándose a complacer a una audiencia que aparentemente (según dictaba el guion) estaba más interesada en lo puramente carnal, que en la complejidad de la historia. Sebastián Lelio rompe con todos estos estereotipos asentados en una temática que no tiene por qué transcender por sí sola en sociedades desarrolladas, sino es por la ubicación de la trama en un espacio y un tiempo al que se debe. Disobedience es una película caleidoscópica que aborda no obstante muchas otras cuestiones además del deseo. La religión, la familia, la amistad, la libertad de elegir y la fraternidad componen un cosmos que según avanza el argumento se va conformando, hasta desembocar en un desenlace cautivador que vuelve, como un bumerán, a conectar con la escena inicial. En este sentido, aunque el ritmo decae después de ese brillante primer acto, cuando el rabino da su último discurso, tan pronto como empieza a activarse nuevamente se comprende lo necesario que era detenerse en una sociedad anclada en el pasado y en costumbres poco emancipadoras que dejan tras de sí una dirección de fotografía, en manos de Danny Cohen, que acentúa los claroscuros. El mismo título, Disobedience, es una exhortación a desobedecer para alcanzar la libertad. Pero al mismo tiempo la película también incita a comprender, invitándonos a mirarnos en el espejo del otro a pesar de las reticencias iniciales. Lelio demuestra con su última entrega sobre mujeres que compone un tríptico arrollador sobre el empoderamiento femenino (Gloria, Una mujer fantástica y ahora Disobedience) su innato compromiso no solo con la libertad per se, sino con la fortaleza que implica mirarse en el otro y respetar su libertad.
 

Tráiler de Disobedience | StyleFeelFree Youtube

 

SINOPSIS
Ronit (Rachel Weisz) trabaja como fotógrafa en Nueva York, pero regresa a su Londres natal tras ser notificada de la muerte de su padre, rabino de una comunidad judía ortodoxa. El primero en acogerla es Dovid (Alessandro Nivola), un amigo de infancia, protegido de su padre, que ahora, para su sorpresa, está casado con quien había sido su mejor e íntima amiga, Esti (Rachel McAdams). La situación entre las dos mujeres es muy incómoda al principio, pero poco a poco comienzan a estrechar sus lazos, lo que levanta las sospechas de toda la comunidad y pone en un difícil lugar a Dovid.
FICHA TÉCNICA
Título original: Disobedience
Duración: 114 minutos
Dirección: Sebastián Lelio
Guion: Sebastián Lelio y Rebecca Lenkiewicz (adaptación de la novela de Naomi Alderman)
Fotografía: Danny Cohen
Diseño de producción: Sarah Finlay
Dirección artística: Jimena Azula y Bobbie Cousins
Vestuario: Odile Dicks-Mireaux
Música / banda sonora: Matthew Herbert
Montaje: Nathan Nugent
Reparto: Rachel Weisz, Rachel McAdams, Alessandro Nivola, Anton Lesser, Allan Corduner, Nicholas Woodeson, David Fleeshman, Steve Furst, Trevor Allan Davies, Sophia Brown, Anthony Dowding, Bernice Stegers, Clara Francis, Lia Cohen, Cara Horgan, Liza Sadovy, Ruth Lass, Alexis Zegerman, Benjamin Tuttlebee, Mark Stobbart, Rose Walker, Caroline Gruber, Eliot Alderman
Distribuidora en España: Sony Pictures Entertainment
Fecha de estreno en España: 25 de mayo de 2018
FESTIVALES Y PREMIOS
Festivales:
Toronto International Film Festival – TIFF (2017): Presentación Especial
Nominaciones:
Göteborg Film Festival (2018): Nominada al Premio Dragon de la Competición Internacional
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