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Philipp Stölzl, en ‘The Royal Game’, nos habla del exilio psicológico al que muchos recurren para huir de la dura realidad que les toca afrontar

The Royal Game | StyleFeelFree
Imagen de la película The Royal Game | StyleFeelFree

El alemán Philipp Stölzl, en The Royal Game, su última película, propone un viaje psicológico al interior de las víctimas del nazismo. El realizador comprende una filmografía bastante diferenciada. Ha cultivado varios géneros, como el thriller de acción con El último testigo, o el cine de aventuras históricas con El Médico. Pero en su última película se aleja de un cine más comercial, para ofrecernos un largometraje más personal. Situando la acción en Viena, en 1938, habla sobre Josef Bartok, un notario judío capturado por la gestapo y sometido a torturas psicológicas. Stölzl, en vez de crear un drama bélico, prefiere meter al espectador en la mente del protagonista y ofrecer así una película que juega con claves del terror.

El director, en The Royal Game, adapta Novela de ajedrez, la última novela de Stefan Zweig. La obra es una crítica contra el nazismo y los métodos de incomunicación de la gestapo, que el autor vivió personalmente. A la hora de realizar el filme, Stölzl recluye al espectador en la mente de Bartok, para someter a ambos a la presión del encierro. De esta manera, crea un ambiente oscuro y cerrado. Pocas veces el protagonista abandona la habitación en la que se encuentra. La propuesta está planteada como un juego de supervivencia, en el que, para mantener la cordura, es necesario aprender a refugiarse en el interior de uno mismo.

El creativo se permite, en The Royal Game, establecer una relación directa con las obras clásicas griegas. Narrada en dos tiempos, encontramos, por un lado, el encierro, y por otro al protagonista rumbo a Estados Unidos, tras haber salido del hotel. Para ello, se toma La Odisea de Homero como principal referente. Pero en este caso, se desmitifica al héroe, porque mientras Ulises regresaba en barco a su hogar, Bartok huye de él. Y de la misma manera que Ulises cruzaba la laguna Estigia en el Inframundo, Josef cruza el Atlántico rumbo a la tierra de las oportunidades. Josef Bartok es un héroe caído, que nunca volverá a ser el mismo, obligado a abandonar su patria. Por el contrario, Ulises vuelve como un héroe victorioso, ya que nunca se perdió la esperanza en él.

Philipp Stölzl entrega en The Royal Game, una película necesaria en nuestros tiempos, para que los errores del pasado no vuelvan a cometerse. La interpretación de Oliver Massuci como Bartok resulta sincera, arrastrando al espectador con él durante su caída. Pero es visualmente como se consigue narrar la historia, recordando a los claustrofóbicos interiores de El hijo de Saúl, de László Nemes. Sin embargo, Stölzl cambia el terrorífico campo de concentración por una habitación de hotel. Ocurre igual que en M, el vampiro de Düsseldorf, de Fritz Lang, donde el asesino encerraba a sus víctimas en pequeños habitáculos. La película de Stölzl no solo propone una crítica al nazismo, también una mezcla de elementos del expresionismo alemán con el terror europeo contemporáneo. Y es que Philipp Stölzl sabe que el miedo en la actualidad lo ofrecen los monstruos que cada uno alberga dentro de sí mismo.
 

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