Rosana G. Alonso
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Mohamed Hamidi en su ópera prima, ‘Mi tierra’, consigue transmitir una sinceridad que se percibe en el tono íntimo y ligero con el que aborda a sus personajes

Película, Mi tierra | StyleFeelFree
Fotograma de Mi tierra | StyleFeelFree

Mi tierra —en original Né quelque part; Nacido en alguna parte— es una comedia sencilla que trata un tema más candente que nunca, el de la inmigración y la identidad. Temas que algunas veces han sido abordados por cineastas no directamente involucrados con el drama que oculta. Hay que destacar al respecto que Mohamed Hamidi, su director y co-guionista, es francés de raíces argelinas. Se nota, porque consigue transmitir una sinceridad que se percibe en el tono íntimo y ligero con el que aborda a los personajes. Busca en estos caracteres la autenticidad, ofreciendo además lo singular de una cultura y unas costumbres, las de una pequeña aldea en Argelia. Hasta allí llega, desde Francia, su protagonista, Tewfik Jallab, para satisfacer a su padre enfermo que no quiere permitir que el gobierno demuela la casa que él construyó con sus propias manos.

Pero lo más sorprendente es que esta historia de historias, que avanza rápido dando lugar a muchas situaciones que enganchan y se desenvuelven de igual manera, tiene un aspecto que desborda a los creíbles personajes —inmejorable Jamel Debbouze en el papel, absolutamente a su medida, del liante primo argelino del protagonista—. En realidad, el gran protagonista del filme es la casa del padre que se mantiene impertérrita al paso del tiempo como custodiando una tierra de nadie, árida y llena de sueños rotos. Algo material que representa algo inmaterial: el sentimiento de identidad y de pertenencia que nos hace ser quien somos, vayamos donde vayamos. Y que nos debería hacer pensar en una circunstancia que su director tiene muy presente. Esto es, cuando alguien abandona sus raíces, es porque busca aquello que tiene todo el derecho de exigirle al mundo: una vida mejor.

A pesar del argumento, no hay drama, no hay intención de buscar la lágrima fácil sino todo lo contrario. Hamidi desdramatiza porque es lo que quiere transmitirnos de Argelia y de sus gentes. Su capacidad de ofrecer lo mejor de sí mismas ante las peores circunstancias: ingenio y habilidad para disfrutar de la vida siendo capaces de reírse de sus propias miserias. Aunque tal vez, en el tratamiento de los personajes tenga también algo que ver la herencia del cine francés. Si bien, su trasfondo es más social, con referencias como el inglés Ken Loach en La canción de Carla, otro viaje peregrino para reencontrarse con uno mismo. De todas formas, es pronto para aventurarnos a analizar cuáles serán los rasgos distintivos que caracterizarán la cinematografía de este cineasta del que esperamos gratificantes sorpresas.
 

FICHA TÉCNICA
Título original: Né quelque part (Mi tierra)
Dirección: Mohamed Hamidi
Guión: Alain-Michel Blanc, Mohamed Hamidi
Reparto: Tewfik Jallab, Jamel Debbouze, Fatsah Bouyahmed, Abdelkader Secteur, Malik Bentalha, Fehd Benchemsi, Mourad Zaoui
Fecha de estreno España: 20 de Diciembre de 2014
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