Rosana G. Alonso
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El MACBA de Barcelona explora la escena de la performance en España, a lo largo de la década de los noventa, en la exposición ‘Acción. Una historia provisional de los 90’

Artista Tere Recarens | Performance en España en los 90 | StyleFeelFree

La Gallinita ciega, 1992 de © Tere Recarens | StyleFeelFree

 

Si hay una figura clave de la performance en España es Esther Ferrer. En los años noventa, período en el que se centra la exposición Acción. Una historia provisional de los 90 que puede verse en el MACBA de Barcelona, la artista ya tenía una fecunda carrera internacional. No obstante, el arte de acción tardó tiempo en cuajar en España. Aunque había un campo fértil heredado, que incluía a Ferrer con el colectivo ZAJ y a nombres como Isidoro Valcárcel Medina, en los noventa solo podía contemplarse en circuitos marginales, que tenían lugar en espacios muchas veces privados u ocupados para este tipo de actividades. En estos márgenes se buscaba el intercambio gestual con los otros, la expresión identitariamente política; o según se interprete, la despolitización de toda acción. Yo misma tuve ocasión de presenciar alguno de estos rituales, durante los últimos años del pasado siglo, cuando estuve como estudiante en una cenicienta Vizcaya al margen izquierdo de la ría, que estaba empezando a buscar una nueva identidad tras el fracaso de la localización industrial.

Los noventa estaban teñidos de cierta frustración derivada de las estrechas políticas formales del final de la centuria. Todo tenía que encajar en una imagen perfecta, ideal. El tema Creep, de Radiohead, reconvertido en himno generacional, describe muy bien el sentir de una época que presionaba al sujeto para que se mirase en un espejo que todo lo deformaba. O aceptabas asimilarte, o tratabas de reconocerte en unos márgenes demasiado limitados. Desde un punto de vista actual, que avista el pasado con cierta nostalgia, al menos aquellos territorios desterritorializados se perciben como esferas por determinar que surtieron efecto como los postreros, muy probablemente, constructos contraculturales. La performance o arte de acción únicamente puede definirse en estos marcos que la explican como un arte que se fusiona con la vida misma, perpetuándose en un espacio y tiempo reales, revolviéndose en su propia disconformidad, intervención o simulación de perpetrar un acontecimiento que no acepta la mirada única, encerrada en unos estrechos dogmas. Una actividad artística que cuestiona todo a su paso, lo cual lleva implícito un cuestionamiento al mismo sistema artístico que por aquel entonces, en el Estado español, ni siquiera tenía capacidad aún de constituirse como tal.

Cuando arranca 1990 los museos de arte contemporáneo en España estaban por hacer. Nos percatamos de ello si revisamos las fechas de inauguración de algunos de los más importantes. Entre estos, el IVAM se adelanta a muchos formalizando su apertura en 1989. Unos años después llegarían el Museo Reina Sofía que fecha su inicio en 1992; el MACBA, en 1995; y el Guggenheim de Bilbao, en 1997. En este escenario, cualquier ensayo artístico, más o menos novedoso y de índole localista, quedaría relegado a la retaguardia. Si bien la performance ya tenía un bagaje considerable, y en el espacio que nos ocupa se retornó a las prácticas que habían experimentado artistas conceptuales de los años 60 y 70, su novedad radicada en “su intención de superar la desmemoria a la que se había abocado una buena parte de la cultura durante la Transición”, según recoge la nota de prensa del MACBA en relación a la muestra Acción. Una historia provisional de los 90.

La exposición que estará abierta al público hasta febrero del 2021 acumula buena parte de estas acciones que tuvieron lugar en los noventa, principalmente en el entorno que propiciaron universidades de Bellas Artes como las de Barcelona, Valencia, Cuenca y Madrid. Aquí se reúne el trabajo de creadores de diversas generaciones. Se incluye, además de los precursores, Esther Ferrer e Isidoro Valcárcel Medina, a otros destacados artistas como Cabello/Carceller, Tere Recarens, Nacho Criado, el antipoeta Carles Hac Mor, el compositor Carles Santos, Fefa Vila, Àngels Ribé, Pepe Espaliú o Miguel Benlloch; que se codean con colectivos como Accidents Polipoètics, C-72R, Circo Interior Bruto, Club 7 o Los Rinos. Con trabajos de vocación efímera, estos artistas activaron un espacio de reflexión crítica en el que cuestionaron las ideas de productividad y eficiencia propias del neoliberalismo que empezaba a fraguarse, la insumisión al servicio militar o el impacto de la pandemia del sida. Cuestiones, entre otras, que zanjaron con propuestas sencillas que conjugaban el azar, lo lúdico y la presencia activadora del espectador.

El rastro de la acción en los noventa en España, que a día de hoy se conserva, es un rastro que compromete un corporal desdibujado, del que no siempre queda señal. El recorrido no puede sino seguir las huellas que dejaron algunos performers que lograron ocupar un espacio identitario y consolidado en el tiempo. La acción, la acción real, la que avanza trastocando todo a su paso, meramente puede escribir una historia provisional, abierta a los flujos de un presente que mira al pasado para perfilar la maniobra afecto-efectiva que impulse a seguir haciendo. Si en los ochenta Lacan, Foucault y Derrida habían logrado entusiasmar a todos con su enfoque postmodernista que se incorporaría a la teoría feminista; los noventa, a vista de pájaro, son una década de revisión y depuración, en los que la performatividad se resuelve como un modo de indagar, a través del cuerpo, en todas las políticas que se vierten sobre él. Un final de siglo elaborado de retazos, de piezas inconexas que sin embargo nos muestran una inconfundible singularidad que solo puede entenderse observando este tiempo y sus mecanismos de acción, desde una perspectiva crítica que atiende a un global que reúne lo local.
 

DATOS DE INTERÉS
Título: Acción. Una historia provisional de los 90
Temática: La performance en España en la década de los noventa
Artistas: Accidents Polipoètics, Oscar Abril Ascaso, Lluís Alabern, Marcel·lí Antúnez,Arxiu AIRE,A.N.C.A, Miquel Baixas, Jordi Benito, Miguel Benlloch, Pedro Bericat, Denys Blacker, Joan Brossa, C-72R, Cabello/Carceller, Joan Casellas, Jordi Cerdà, Circo Interior Bruto, Club 7, Enric Casasses, Nieves Correa, Espacio de Arte Excéntrico, Nacho Criado, Eduard Escoffet, Pepe Espaliú, Bartolomé Ferrando, Esther Ferrer, Rosa Grau, Carles Hac Mor y Ester Xargay, Juan Hidalgo, Rafael Lamata, Los Rinos, Artur Lleó, Macromassa, Merz Mail, Xavier Manubens, Daniela Musicco, Pere Noguera, Antonio Ortega, Lucía Peiró, Pere Lluís Pla Boixò, Tere Recarens, Àngels Ribé, Xavier Sabater, Sala Nasa, Superelvis, Tres, Isidoro Valcárcel Medina, Jaime Vallaure, Veivi Gisus Urkestra, Albert Vidal, Fefa Vila, Borja Zabala y Zush, entre otros
Organización: L’Internationale con el apoyo del Programa Cultura de la Unión Europea Our Many Europes
Comisariado: Ferran Barenblit, director del MACBA y Aída Roger, curadora adjunta
Lugar: MACBA (Plaça dels Àngels, 1)
Fechas: del 10 de junio del 2020 al 7 de febrero de 2020
Horario de verano: lunes, miércoles, jueves y viernes de 10.00 h a 20.00 h / martes no festivos, cerrado / sábados, de 10 a 20.00 h / domingos y festivos, de 10.00 h a 15.00 h
Precio [entrada a exposición]: entrada reducida (promoción del 50%): 5,50€