Rosana G. Alonso
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Alejado de efectismos y más serio que de costumbre, François Ozon, con ‘Gracias a Dios’, marca una ruptura en su filmografía para hablar del caso de pederastia que salpicó recientemente a la iglesia en Francia

Gracias a Dios | StyleFeelFree
Fotograma de Gracias a Dios | StyleFeelFree

Con el caso Preynat todavía caliente, François Ozon tomó la iniciativa de llevarlo al cine. El resultado es Gracias a Dios, una película de ficción de sesgo documental y seriéfilo. Solo por abordar un tema tan candente que pone en una disyuntiva a la Iglesia como institución que debería plantearse una reforma de sus preceptos, ya merece una atención especial. Pero aclaremos los hechos. La historia que aquí se cuenta es la de varios hombres de mediana edad que después de ser víctimas de un sacerdote pedófilo décadas atrás, cuando eran niños, deciden hacer público lo que vivieron. El primer paso, curiosamente lo toma el más burgués de todos. Un respetable hombre de familia casado y con cinco hijos que por casualidad descubre que el sacerdote que abusó de él cuando era boy scout sigue teniendo niños a su cargo.

A partir de este punto y aparte, la historia que comienza brillantemente con una imagen muy gráfica, toma impulso coral sin temer a la proliferación de personajes que Ozon maneja formidablemente en una dirección de casting brillante. Aunque el que lleva la voz cantante es Alexandre Guérin (Melvil Poupaud) si hay un papel que destaca además del que interpreta Bernard Verley como el padre Bernard Preynat, es el de Swann Arlaud. El actor de Petit Paysan tiene magníficas escenas que lo sitúan como un intérprete de recursos. Por su parte, Denis Ménochet, extraordinario en Custodia compartida funciona como contrafuerte de la historia. Estos tres hombres, claves para apreciar la vulnerabilidad masculina que Ozon quería poner de relieve, no obstante, también están sustentados por pequeños pero significantes papeles femeninos.

Una película que acepta riesgos

El mérito de Gracias a Dios, en cambio, no se basa tanto en el reparto coral sino en la toma de riesgos por parte del cineasta de las recientes El amante doble, Frantz y Una nueva amiga, cintas estrenadas en los últimos cuatro años y que lo emplazan como uno de los autores más prolíficos del cine europeo. El francés toma riesgos saliendo de su zona de confort con un filme que mezcla géneros (investigación, judicial, político, social) y no se pierde en la exposición de los hechos que no acaban con la historia. Toma riesgos porque el caso estaba abierto cuando empezó la película e incluso cuando la acabó. Esto le llevó además a buscar subterfugios para llevarla a cabo. Y sigue aceptando los riesgos al enfrentarse indirectamente a la Iglesia, en una película no obstante correcta y muy respetuosa, planteándole la necesidad a la institución de una reforma integral más abierta y que asuma los retos de las sociedades modernas, no eludiendo sus errores y corrigiéndolos en lugar de taparlos, como se evidenció en El club, otra magnífica cinta que aborda el mismo tema y que nos trajo el chileno Pablo Larraín.

François Ozon toma riesgos en Gracias a Dios saliendo de su zona de confort

Por ello, lejos de ser una película que carga contra la religión católica, es al fin y al cabo una iniciativa sobre el poder de la acción conjunta y sobre la palabra que se enfrenta al tabú. En este sentido tiene mucho en común con el documental El silencio de Otros. La palabra constructora que hasta entonces estaba enterrada emerge y juega incluso con su capacidad de construir significados y contrasignificados. Solo hay que ir al título de esta película para entender esta intención. Gracias a Dios es una expresión extraída de una declaración del cardenal Barbarin que en rueda de prensa dijo que “Gracias a Dios, estos crímenes están prescritos”. Cuántas cosas le queda a la Iglesia por asumir, enfrentando, para empezar, los casos de pedofilia investigados ya en todo el mundo. Pero como dijo Ozon en rueda de prensa en Madrid “los fieles son los que tienen que iniciar una revolución para cambiar la Iglesia”. Esperemos que el cine siga teniendo poder para impulsar que esto ocurra. Ozon ya ha dado un paso al frente y el resultado final es una de las mejores películas de su filmografía.
 

Tráiler de Gracias a Dios | StyleFeelFree Youtube

 

SINOPSIS
Alexandre es un hombre de unos 40 años con éxito social, casado y con cinco hijos. Su vida, en Lyon (Francia), no puede ser más apacible hasta que por casualidad descubre que el padre Bernard Preynat que abusó de él cuando era boy scout sigue al cargo de niños. Desde ese momento decide emprender una lucha por desvelar la verdad para que la conducta de este sacerdote sea represaliada. Al principio parece estar solo frente a un gigante silencioso que no está dispuesto a tomar cartas en el asunto, pero poco a poco empiezan a unirse otras víctimas de lo que se conocerá como el caso Preynat. Juntos lucharán por hacer públicos sus testimonios y trazar el camino para llevar ante la justicia al sacerdote.
FICHA TÉCNICA
Título original: Grâce à Dieu
Duración: 137 minutos
Dirección: François Ozon
Guion: François Ozon
Fotografía: Manuel Dacosse
Dirección artística: Emmanuelle Duplay
Vestuario: Pascaline Chavanne
Música / banda sonora: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
Montaje: Laure Gardette
Reparto: Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca, Bernard Verley, François Marthouret, Josiane Balasko, Martine Erhel, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa, Amélie Daure
Distribuidora en España: Golem Distribución
Fecha de estreno en España: 17 de abril de 2019
FESTIVALES Y PREMIOS
Nominaciones:
Festival Internacional de Cine de Berlín (2019): Nominada al León de Oro a Mejor Película
Premios:
Festival Internacional de Cine de Berlín (2019): Gran Premio del Jurado (Oso de Plata)
Festival de las Palmas (2019): Premio a Mejor Actor (Swann Arlaud, Denis Ménochet, Melvil Poupaud)
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