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Lucas Dhont en ‘Close’, gracias a la historia adolescente de Leo y Rémi, logra estremecer en una segunda película que lo posiciona como uno de los cineastas europeos actuales con más potencial

Close | StyleFeelFree. SFF magazine
Imagen de la película Close | StyleFeelFree. SFF magazine

El director flamenco Lukas Dhont ya demostró en su primera película, Girl, que es uno de los cineastas con más potencial del panorama europeo. Esto se debe a su capacidad para trasladar sutilmente el vacío interior de sus personajes al espectador. Esto mismo, pero con aún más precisión, lo consigue en Close, su segunda obra. Dhont escarba en los sentimientos más profundos de Leo y Rémi, dos inseparables amigos de trece años que comienzan el instituto. La pureza y el aprecio que existe en la relación plantea una base muy reconfortante en la historia. Además, las actuaciones de Eden Dambrine y Gustav de Waele asombran aportando una autenticidad única. Sin embargo, la burbuja en la que viven pronto se rompe por la presión social. En el límite entre la maldad y la honestidad, sus compañeras comienzan a cuestionar su relación. Por ello, Leo comienza a dudar de su masculinidad.

Leo, desconcertado, cambia su forma de hablar y comienza a jugar a hockey, pero, sobre todo, se aleja de Rémi, que no entiende por qué su amigo le ha abandonado. De manera inevitable, los amigos se confrontan en una escena tan veraz como dolorosa. En este momento, al igual que en la relación, se abre una brecha en la estructura de la película. Mediante una sobrecogedora transición del drama a la tragedia, la cinta enfatiza en los roles de la masculinidad implementados desde la infancia. Aún así, no pretende aleccionar planteando una solución. La cámara se limita a seguir a Leo, que, poco a poco, va digiriendo lo que ocurre en su interior. Las relaciones entre los niños y sus madres es otro de los focos interesantes de la película ya que ellas parecen conocer mejor a sus hijos que ellos mismos.

La sensibilidad con la que se compone el viaje emocional de Leo durante la segunda parte del metraje es tristemente dulce. Las alegorías visuales comienzan a encajar dejando un camino claro. Sin embargo, algunas dejan cierta incertidumbre sobre si son demasiado explícitas. No obstante, Close, consigue alejarse del tópico omitiendo fórmulas melodramáticas innecesarias. De esta forma, logra cruzar con honestidad y belleza temas como los complejos, el dolor y la culpa. Todo ello enmarcado en una poderosa y memorable amistad. Con todo esto, Dhont logra que la sensación final sea de haber visto algo único. Además, a pesar de que los motivos de esta película no son de denuncia, sí que se aprecia cómo una película necesaria por su brillante forma de retratar esa masculinidad frágil que, al igual que en Leo y Rémi, ha dejado un irreparable poso en la sociedad.
 

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