Carmen Machi interpreta a Marisa en ‘La Voluntaria’, una cinta en la que Nely Reguera establece una exposición crítica del sentimiento paternalista de Occidente que corroe los campos de refugiados

La voluntaria | StyleFeelFree
Imagen de la película La voluntaria | StyleFeelFree

¿Es posible combatir la injusticia del sistema solo con buenas intenciones? Nely Reguera responde a esta cuestión enfrentando a su protagonista, Marisa, interpretada por Carmen Machi, a la incertidumbre de los refugiados. Así, ante una falta de atención por parte de sus hijos, ya independizados, cree ver una oportunidad en los campos de acogida. Allí, piensa, podrá dar y recibir el amor del que carece. Para ello, el guion a cargo de la directora junto a Eduard Sola y Valentina Viso se afronta desde un punto medio. Sin llegar a condenar a ninguna de sus partes, exponen el cariño y la buena intención de un personaje que desea revivir la maternidad sin dejar de lado la complejidad de la problemática.

La problemática de los inmigrantes supone una inconveniente a varias escalas. En lo político, el reparto de recursos y las tensiones entre naciones condicionan unas medidas cada vez menos humanas. En lo social, las personas intentan ayudar en un acto de empatía que se ve sobrepasado por un sistema enrevesado donde normas y códigos construyen murallas infranqueables entre ellos y aquellos a los que intentan ayudar. A pesar de ello, la cinta no se detiene en esto. La voluntaria se adentra en una cuestión más profunda. ¿Que lleva a alguien a querer ayudar? ¿Llevados por qué sentimiento? A partir de estas preguntas Nely Reguera se adentra en una búsqueda en la que Marisa parece encontrar una cruda respuesta.

De este modo, La voluntaria consigue lo que busca. Exhibe la problemática política y social que suponen los campos de refugiados mediante una trama cercana y personal. Un acercamiento que busca mostrar la complejidad del asunto mostrando los matices de todas las partes involucradas a través de los ojos de una persona de a pie. Precisamente debido a este factor tan humano, la interpretación de sus personajes resulta elemental. Carrmen Machi efectúa una actuación maestra en la que la cotidianidad y la buena fe de un mundo más sencillo cobran vida. Al mismo tiempo, la película está rodada en un campo de refugiados de Grecia. Un lugar habitado por refugiados reales entre los que destaca un niño que supondrá el inicio de un cambio para la protagonista.
 

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