Hassan Khan rompe la visión occidental de Egipto mediante lo humorístico y lo grotesco en el Centro Pompidou de París

Hassan Khan | Centro Pompidou de París | StyleFeelFree
Obra: Piggie Piggie Longhands Growl Growl, 2019 de © Hassan Khan | Foto: DRS | tyleFeelFree

El trabajo de Hassan Khan (Londres, 1975) se deriva de los sueños y otras fuentes personales. La obra del artista de origen egipcio aborda tanto el pasado como el presente liberando una carga política y sensorial. La forma y el concepto sufren una experimentación que da lugar a Blind Ambition. Esta exposición, en el Centro Pompidou de París, explora su práctica artística. En ella Khan activa un paisaje y escenario de una gran instalación de casi cuarenta piezas. El espacio invita a una experiencia activa que permite una sensación de juego, contraste y paradoja propia de su trayectoria.

La obra y dinámica de Hassan Khan atenta al espacio público y a la cultura popular. Además, observa las tensiones que definen el periodo contemporáneo. Este contexto toma forma por medio de escultura, imágenes en movimiento, fotografía, ficción, música y sonido en Blind Ambition. Las nuevas producciones y remixes del recorrido abarcan el humor, lo grotesco y lo extraño como síntomas de la ansiedad globalizada de nuestro mundo. De esta forma, se dan la mano obras cargadas de sueños y conflictos. De igual manera, se pueden apreciar trabajos que evocan el papel de la automatización en el entorno contemporáneo.

Transformación del espacio

El nombre de la exposición, Blind Ambition, viene del título de una de las obras de Hassan Khan. Se trata de un vídeo filmado con un móvil en las calles de El Cairo con todos los diálogos doblados en el estudio. Esta producción presenta una serie de bocetos urbanos ordinarios de los que brota una violencia abrumadora. Este impulso está acentuado por la abstracción del blanco y negro y la ausencia de sonido salvo las voces grabadas en el vacío del estudio. Pero, a pesar del nombre de la muestra, la obra no aparece en ella. Sí que lo hacen casi cuarenta piezas diferentes dispuestas en una meta-instalación que se aproxima al espacio como una unidad coherente, permitiendo que el contexto urbano del museo permanezca visible.

Una sensación de multiplicidad e interrupción es evidente en la reelaboración de algunas piezas. Bajo este planteamiento, Hassan Kkan revisa, reconfigura y transforma en nuevos medios y formatos obras como The Alphabet Book, Stuffedpigfolies remix o 2013 Curtain Remiz. Otras como Dense Object, Abstract Music y Banque Bannister encarnan estados distanciados de lo familiar. Al mismo tiempo, en Liquid Batteries y The Infinite Hip-Hop Song la visibilidad dada a la producción manual contrasta con la inteligencia artificial. Genera así un género musical basado en la cultura de la improvisación urbana. Por otro lado, su obra Banque Bannister replica una reluciente barandilla que conduce a la entrada del Banque Misr en El Cairo. En definitiva, el espacio de este recorrido se contrae, dando lugar a una negociación para poder caminar por él.

Cosmovisión posmoderna

Las Bellas Artes ven la historia del arte como un catálogo con una narrativa cerrada, lineal y no crítica con su contexto político y económico. Para poder encajar en este reglamento, el artista y su obra deben ajustarse a sus precedentes. Por el contrario, el arte contemporáneo propone una ruptura, produciendo un archivo no lineal y en constante expansión. Aunque la visión del mundo de las Bellas Artes está marginada en Europa y Estados Unidos, sigue siendo poderosa en otros lugares, incluido Egipto. La práctica del arte tradicional y moderno aquí está marcada por la identidad egipcia, un discurso imaginado y esencialista. Así es como Khan acuña el término intelectual corrupto, que dice hablar por Egipto, monopolizando su representación. El artista adopta, entonces, una cosmovisión posmoderna y plural, en la que aspectos como la etnicidad, la cultura o la religión constituyen el medio básico con el que el artista aprehende.

En el marco de la apropiación y copia de culturas se construye la automatización, que se enmarca como un antagonista de las subculturas, neutralizándolas. El trabajo de Hassan Khan se introduce en ese interés por la automatización. Le interesa la “delgada línea entre nuestro sentido del yo como resultado de gestos heredados y programados y nuestra capacidad para contrarrestarlos”, dice el artista. Así nace DOM-TAK-TAK-DOM-TAK, una instalación lumínica y sonora que da lugar a una ruptura con la noción de interpretar y grabar música Shaabi. Khan no reproduce el género de la música Shaabi ni la ley que lo codifica. Lo que hace es reproducir, de forma divertida, el afecto y el impulso de restricción que llamamos la ley del género atribuida a la cultura. Esta producción intenta perturbar el yo como lugar de asentamiento cultural.

Realidades disfrazadas

El Canaval fue considerado por los gobernantes como válvula de seguridad para evitar revoluciones. Una serie de obras de Hassan Khan producen sofisticadas formas de disfraz en un mundo donde la inversión de valores se ha vuelto permanente en lugar de cíclica. Por tanto, los protagonistas se pierden en el limbo sin posibilidad de regeneración. En el vídeo The Slapper and the Cap of Invisibility, las expresiones de estos personajes se exageran con gestos absurdos que recuerdan a la pantomima. Esto añade una atmosfera siniestra que contamina el disfrute de la comedia con una ansiedad persistente. La pieza de Khan recuerda al teatro existencialista con su reducido número de personajes, dos, y su duración limitada. Asimismo, el efecto cómico y los sistemas de lenguaje son centrales en muchas de las obras del artista.
 

DATOS DE INTERÉS DE LA EXPOSICIÓN

Título: Blind Ambition
Artista: Hassan Khan
Comisariado: Marcela Lista
Escenografía: Isabelle Raymondo
Lugar: Cemtro Pompidou, París
Fechas: del 23 de febrero al 25 de abril de 2022
Horarios y tarifas: consultar