J.Q.L

Graham Moore acompañado de Johnathan McClain desarrollan en ‘El sastre de la mafia’ una lucha de tensión y misterio desbordante

El sastre de la mafia | StyleFeelFree
Imagen de la película El sastre de la mafia | StyleFeelFree

El sastre de la mafia es una mezcla entre acción y misterio. Una cinta cercana al whodunit que opta por un camino distinto. En películas como las recientes adaptaciones de Agatha Christie, Muerte en el Nilo o Muerte a bordo del Orient Express, se plantea la intriga de forma más tradicional. Primero, se presentan una plétora de personajes extravagantes. Segundo, sucede el asesinato. Tercero, comienza una investigación llena de flashback y posibilidades. En este planteamiento el atractivo reside en descifrar el enigma junto a la tensión que supone un asesino acechando entre las sombras. En cambio, Graham Moore no centra su obra en un hecho concreto. El aliciente no es la resolución de un asesinato sino el buscar una respuesta a una concatenación de conflictos que revelan innumerables secretos. Un compendio de mentiras que esconden una verdad mayor. Así, el filme compone un dominó donde cada caída es una pregunta.

Debe señalarse que, a pesar de este manejo dinámico, Moore no deja de lado lo más esencial del género, los personajes. Estos son el gran cimiento de la intriga. Si no generan empatía cuando el peligro se presente no despertará tensión en el espectador. A su vez, si carecen de profundidad y resultan planos y evidentes no generarán interés por desvelar sus secretos. Esto último, es lo más relevante. Los personajes son rompecabezas que el espectador trata de resolver. Teniendo esto en cuenta, El sastre la mafia es maestra. Al igual que Puñales por la espalda aprovecha su casting para presentar un elenco exótico. Personalidades repletas de carisma que cobran vida en manos de actores soberbios como Zoey Deutch, Mark Rylance, Nikki Amuka-Bird o Dylan O´Brien entre muchos otros. Un casting que añade complejidad a base de pequeños gestos que multiplican exponencialmente los enigmas.

En este marco, es evidente la elección de un sastre. Habitualmente, el oficio del protagonista no suele determinar la forma del filme. A pesar de ello, la cinta se siente como si se hubiese creado exclusivamente para explotar el uso de la ropa. Al ser un whodunit enfocado desde los ojos de Leonard la vestimenta es elemental. “Las personas mienten pero sus prendas no” podría ser su lema. Gracias a esto, las retahílas de mentiras que construye Johnathan McClain se desmoronan a través de pequeños detalles en la indumentaria. Un personaje actúa de forma modesta queriendo pasar desapercibido, sin embargo, minucias como el color de unos tacones revelan una verdad muy distinta. Con todo ello, logra que las prendas sean un foco de atención. El largometraje te invita a desvelar el misterio y su ropa es la fuente principal de pistas.
 

Consulta los ESTRENOS DE LA CARTELERA DE CINE DEL 2022 con valoraciones de películas