Wang Qiong, en ‘All about my sisters’, da testimonio de la ley del hijo único en China mostrando revelaciones inimaginables

All About My Sisters | StyleFeelFree
Imagen de la película All About My Sisters | StyleFeelFree

Cada día de camino a la escuela Wang Qiong se encontraba tirados por la calle fetos abortados. Cadáveres flácidos de un blanco sucio que compartían acera con latas y panfletos. El instante en el que este testimonio es pronunciado en All about my sisters el espectador comienza a entender la gravedad de la problemática que aborda el documental, la política de control de natalidad china. En nombre de la ley del hijo único se realizan esterilizaciones masivas y encarcelamientos llegando a desencadenar abortos insalubres en los que los recién nacidos eran arrojados a cubos o ríos. Por todo ello, la catástrofe social que supuso sigue calando en la actualidad al país chino. All about my sisters se centra en narrar las consecuencias de esta medida, retratar los fantasmas que habitan entre latas y panfletos, pedazos de las familias que sobrevivieron.

El hogar de Wang Qiong sufre en sus propias carnes la política de un solo hijo. Después de que la ley entrara en vigor su madre quedó embarazada. Intentó abortar pero el proceso terminó fallando. Bajo esta tesitura, se vieron obligados a meterla en una caja y abandonarla bajo la lluvia con la esperanza de que alguien la adoptara. Nadie apareció. El bebé quedó desamparado en una espera en la que piel y cartón se descomponían en una podredumbre de pústulas ennegrecidas, hasta que alguien por fin cedió, el tío de Wang Qiong. De esta manera creció Jin, la protagonista. Una hija abandonada, criada por sus tíos. Una realidad que, llegado el momento, se revela despedazando la familia de Wang Qiong.

La política de control de natalidad china cala personalmente a Wang Qiong. De tal forma, escoge rechazar toda posible ayuda a la hora de levantar el rodaje. Todo el documental es rodado por ella en solitario. Como consecuencia, la joven directora afronta un proyecto de alrededor de cinco años, dedicados a documentar la vida de su familia. Esto último llega hasta tal punto que los planos no cubren solo hechos importantes de su vida familiar, sino que llegan a convertirse en planos subjetivos de escenas reales. A través de su cámara el espectador accede a charlas nocturnas de pura intimidad en las que el espectador habita los propios ojos de Wang Qiong. All about my sisters absorbe en su visionado, logra hacer sentir pura pertenencia a la familia de Wang.

El mérito de All about my sisters es inconmensurable. Wang Qiong invirtió tres años de su vida únicamente en grabar material en casa de sus padres. Los otros dos años los dedicó al montaje de la cinta y a terminar sus estudios. La estoicidad de este esfuerzo combinada a la soledad que delata el filme hacen de Wang Qiong una personalidad única. Una directora que afirma nunca hacer ficción dadas las trabas que supone el género. Por este motivo, es tan peculiar. Es una artista inspirada únicamente por la libertad expresiva del discurso cinematográfico. Según sus propias declaraciones, busca tener siempre la opción de crear, incluso cuando tenga poco presupuesto y se encuentre sola únicamente armada con su cámara.