En la decisión de acompañar más al antagonista que al protagonista, los noveles Frederik Louis Hviid y Anders Ølholm aciertan, convirtiendo ‘Shorta’ en un cine de acción muy novedoso y bien dirigido

Shorta. El peso de la ley | StyleFeelFree
Imagen de la película Shorta. El peso de la ley | StyleFeelFree

Poli bueno y poli malo se adentran en los suburbios de un gueto árabe. Poli bueno parece muy bueno, y poli malo muy malo. Lo siguiente es La Haine de Kassovitz desde el punto de vista de ambos, y en clave de thriller. Una Haine con menos odio, pero más tensión y frenetismo. Una Haine también, menos filosófica o existencialista, porque Shorta engancha con el estilo particular de los directores noveles Frederik Louis Hviid y Anders Ølholm. Un estilo de terror, drama, y jugueteos furiosos de cámara, que convierte a la historia de siempre en una pieza nueva y fresca, con un guion que no se relaja en ningún momento. Peleas a puñetazo limpio, persecuciones en coche y a pie, discusiones más agresivas que los propios golpes… Shorta es una película de aventuras dentro de un género de cine social, siempre vigente y muy comercial, pero de nivel.

Con el racismo y la brutalidad policial como temas principales, no hay otra cosa en la narrativa de la película que se intente criticar, ni falta que hace. En todo el viaje hacia el interior del drama, en ese coche de policía que de repente vuelca, con unos adolescentes que bien podrían ser cazadores cosmopolitas de policía, no hay más que acción. Y eso basta. Acción de verdad, catártica. De la buena. Acción que crea tensión y con la que el espectador empatiza. Además, después la trama se divide. Por un lado el poli bueno intenta huir a su manera, y por el otro, el poli malo, por malo malísimo, se queda solo y atrapado. Ese es el mejor punto del filme. Donde Shorta, carente de esnobismos o filigranas que hagan parecer a la historia profunda, muestra su verdadera genialidad.

Cansados de las clásicas narrativas lineales, los guionistas y directores Frederik Louis Hviid y Anders Ølholm deciden abandonar a nuestro protagonista, y llevarnos durante más de media hora de la cinta con el poli malo. Esa es la mejor parte de todas, repito. Cuando todos creían que no había más y que el show se acababa, de repente el espectador comienza a empatizar con el antagonista. Éste comienza a caer bien, y a mostrar su lado más humano, o las razones que le llevaron a ser como es. Incluso, la historia termina por rendir a su favor, con un final duro y desolador. Shorta es la típica película de taquilla que todo gafapasta espera, mientras la visualiza, a que falle. Y que de repente se acaba. Entonces el gafapasta no dice nada, porque acaba de ver buen cine, pero sin silencios, sin dramas innecesarios, o sin poéticas trascendentales.
 

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