El Centro Botín de Santander narra el descubrimiento y la posterior influencia del arte ibero en Pablo Picasso a través de piezas procedentes de distintas colecciones

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Vista de sala de la exposición ‘Picasso Ibero’ | StyleFeelFree

El primer contacto de Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881) con el arte ibero fue a comienzos de 1906, en el Louvre. Unos 2.800 años antes, en lo que hoy es su ciudad natal, se establecían los Bastetanos, uno de estos pueblos. El museo parisino exhibía por aquel entonces una serie de esculturas y artefactos recientemente excavados, cuya contemplación marcaría por siempre al artista. Fue a partir de ese momento que su obra daría el salto al cubismo tan representativo de su práctica artística. Catorce piezas de aquella importante muestra del Louvre componen, junto a más de 200 trabajos procedentes de 22 prestadores, Picasso Ibero. Producida conjuntamente con el Musée national Picasso-Paris, esta exposición del Centro Botín propone un diálogo inédito entre la obra de Picasso y la escultura ibera.

El recorrido se encuentra dividido en tres secciones que conectan las dos grandes cuestiones sobre las que incide la muestra. Tras una primera presentación de lo ibero y una segunda parte sobre el iberismo de Picasso, el tercer tramo desvela un conjunto de vínculos desconocidos. Según la directora ejecutiva, Fátima Sánchez, se pretende “investigar y profundizar en aspectos menos conocidos del proceso creativo de un gran maestro del arte moderno”. De esta forma, se da cuenta del impacto de este arte autóctono y primitivo en el imaginario del malagueño más allá de sus límites tradicionales. En su búsqueda de un estilo vanguardista, Picasso se vuelve hacia lo originario, un arte no contaminado por el canon neoclásico. Lo ibero fue su método de representación de una compleja noción de autenticidad, llena de elementos formales que luego incorporó a su nuevo lenguaje. Uno ya totalmente propio y radical: el cubismo.

Si bien el periodo de influencia más notable es el que comprende los dos años siguientes a su visita al Louvre, no es el único. Como dan a entender esculturas como El Beso o relieves como Acróbata, en los treinta Picasso vuelve a mirar de forma excepcional al arte ibero. Lo mismo ocurre en el caso de las pequeñas figuras de exvotos ibéricas del artista. Mujer con una naranja, de 1934; o Mujer con un jarrón, de 1933, son algunos ejemplos. El arte de los iberos constituyó una referencia imprescindible que solo confirma la necesidad de Picasso de romper con los cánones estéticos tradicionales. Un deseo de reinventarse sin cesar a partir de un pasado oculto.
 

DATOS DE INTERÉS
Título: Picasso Ibero
Artista: Pablo Picasso
Comisariado: Cécile Godefroy, con Roberto Ontañón Peredo como comisario asociado
Producción: Centro Botín y Musée national Picasso-Paris
Lugar: Centro Botín, Santander
Fechas: del 01 de mayo al 12 de septiembre de 2021
Horarios y tarifas: consultar
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