Rosana G. Alonso
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Si hay algo realmente destacable en ‘La sombra del pasado’, de Florian Henckel von Donnersmark, son sus conexiones con el arte como motor de búsqueda y conocimiento

La sombra del pasado | StyleFeelFree
Fotograma de La sombra del pasado | StyleFeelFree

Con su primer largometraje, La vida de los otros (2006), el realizador Florian Henckel von Donnersmark consiguió levantarse con el Oscar a mejor película de habla no inglesa. El naturalismo de aquella película con sus memorables personajes y su combinación de suspense y ética humana, no dejó indiferente a nadie y situó al alemán en el punto de mira como uno de los realizadores al que era necesario seguirle la pista. Pero en el camino, Henckel von Donnersmark no pudo resistirse a la aventura hollywoodense y se estrelló estrepitosamente con The Tourist. Como si despertase de un mal sueño su siguiente proyecto parecía estar encaminado a repetir la fortuna de La vida de los otros. De hecho, La sombra del pasado, que ahora se estrena en España, logró colarse en la recta final por los Oscars de este año.

Lamentablemente, la fórmula original ya tenía algún edulcorante añadido. Esto es visible porque los métodos empleados en La sombra del pasado están encaminados a buscar un impacto sentimental que sin embargo no puede evitar que la relación de los jóvenes protagonistas (Paula Beer y Tom Schilling) se perciba poco inspiradora, e incluso artificiosa en algunas escenas que buscan una belleza de la perfección estudiada, que no provoca ningún estímulo. El personaje de Sebastian Koch, actor que también aparecía en La vida de los otros, en cambio, si consigue su propósito, hasta el punto de que resulta una figura con una presencia perturbadora.

Al margen de esto, si hay algo realmente destacable en La sombra del pasado son sus conexiones con el arte como motor de búsqueda y conocimiento. El filme comienza en 1937 cuando el personaje principal, siendo un niño, acompaña a su tía en una visita guiada por la exposición de Arte degenerado, ideada por los nazis para ridiculizar el arte moderno. Una década después aquel niño, inspirado en la figura del artista Gerhard Richter, en el momento que nos ocupa es un joven lleno de ideales. Pero en la RDA donde vive, el arte sigue siendo considerado igual que para los nazis. En la escuela de arte a la que asiste como alumno, uno de los profesores sermonea a los estudiantes argumentándoles que “la innovación, la independencia creativa o la libertad artística son palabras tentadoras, pero tras ellas solo se esconde el yo que conduce a la desgracia”.

En La sombra del pasado von Donnersmark está dispuesto a demostrar como la expresión artística puede servir para revelar lo que hasta entonces permanecía oculto

No obstante, aunque como artista no puede escaparse del Realismo Soviético, por esta misma época, también se enamora de una joven con quien huye a la Alemania occidental, justo dos meses antes de que se levante el muro de Berlín. Dispuesto a continuar con su trayectoria artística, una vez en la RFA se matricula en la Escuela de Dusseldorf, un lugar que es como un sueño para un artista impedido hasta entonces a serlo. Regentada por un profesor que tiene un parecido increíble con Joseph Beuys, será aquí donde nuestro protagonista descubrirá el verdadero sentido del arte, conectado con la vida. Aunque los giros que se dan en este sentido buscan tanto el impacto como el alumbramiento, también son un buen ejemplo de como la expresión artística puede servir para revelar lo que hasta entonces permanecía oculto.
 

Tráiler de La sombra del pasado | StyleFeelFree Youtube

 

SINOPSIS
Alemania, a finales de los años cuarenta del siglo XX, está dividida. La guerra y con ella, las barbaridades nazis, han acabado. En este escenario Kurt es un joven estudiante en la Alemania soviética, donde conoce y se enamora de Ellie. Pero el padre de la joven no aprueba esta relación. Lo que Kurt y el padre de Ellie no saben es que hay un hilo invisible que les une. Será la experiencia artística la que saque a la superficie este nexo de unión.
FICHA TÉCNICA
Título original: Werk ohne Autor (Never Look Away)
Duración: 188 minutos
Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck
Guion: Florian Henckel von Donnersmarck
Fotografía: Caleb Deschanel
Diseño de producción: Silke Buhr
Dirección artística: Theresia Anna Ficus y Markus Nordemann
Vestuario: Silke Buhr
Música / banda sonora: Max Richter
Montaje: Patricia Rommel
Reparto: Tom Schilling, Sebastian Koch, Paula Beer, Saskia Rosendahl, Oliver Masucci, Lars Eidinger, Rainer Bock, Florian Bartholomäi, Hanno Koffler, Ben Becker
Distribuidora en España: Avalon y Wanda Visión
Fecha de estreno en España: 05 de abril de 2019
FESTIVALES Y PREMIOS
Festivales:
Toronto International Film Festival – TIFF (2018): Sección Oficial
Nominaciones:
Premios Oscar (2019): Nominada a Mejor Película extranjera y Mejor Fotografía
Golden Globes (2019): Nominada a Mejor Película extranjera
Festival de Sevilla (2018): Nominada a Mejor Película
Premios:
Bambi Awards (2018): Premio a Mejor Actor (Sebastian Koch)
Bavarian Film Awards (2019): Premio a Mejor Producción
Festival de Cine de Venecia (2018): Premio a Mejor Película, Premio Arca del Jurado Joven, Premio Leoncine d’Oro Agiscuola
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