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Con auténtica originalidad, Mathieu Almaric en ‘Abrázame fuerte’ busca la forma de representar el dolor con brillantes decisiones de estilo

Abrázame fuerte | StyleFeelFree. SFF magazine
Imagen de la película Abrázame fuerte | StyleFeelFree. SFF magazine

Unas manos ordenan unas viejas fotografías mientras una voz confusa trata de recordar aquellos instantes. A continuación, una madre abandona a su familia al amanecer. Con esta poética y confusa propuesta comienza la arriesgada Abrázame fuerte. El experimentado Mathieu Almaric plantea un juego de enredos en la que realiza una auténtica proeza en su discurso narrativo. Proporciona al espectador toda la información necesaria acerca de la madre y su viaje interior. Sin embargo, sus objetivos resultan una incógnita. ¿Por qué echa tanto en falta a la familia de la que ha huido? Todo esto se enfatiza al dividir la estructura en diferentes líneas temporales. Además, lo real y lo imaginario se entrelazan y el relato corre el riesgo de difuminar su conflicto dramático. No obstante, la extrañeza que desprende la atmósfera que rodea a esta obra incita a la curiosidad.

Almaric adapta la obra de Claudine Galea. Y, tal y como ha confesado, su intención era recrear el dolor que sintió al leerla, pero le abrumaba la complejidad de abordar un melodrama tan atípico. Con la ayuda de su actriz protagonista, una inmensa Vicky Krieps, consigue en los primeros dos actos que el concepto central de esta obra se aprecie desde un punto de vista emocional y no racional. Este hecho es vital para que la conclusión del último acto exprima todo el potencial de sus revelaciones. A pesar de lograr con éxito transmitir este código cinematográfico, la película arriesga en diversos aspectos formales gracias a su montaje. Almaric consigue imprimirle una asombrosa originalidad al dialogar entre escenas con diferente temporalidad. De esta manera, ofrece una asombrosa lección de cómo un melodrama aún puede ser novedoso en forma y fondo.

Hay un mérito añadido a la defensa de Krieps de su personaje y a cómo el director lo enfoca. Algunas decisiones que esta toma desde el inicio son moralmente reprobables, pero una vez se acerca el final esta sensación transita hacia la absoluta empatía. Por lo tanto, el resultado es impactante. Más que presentar un arco narrativo, Almaric realiza un collage compositivo en el que ninguna pieza está mal colocada. Y cuando se revela la información que faltaba para completarlo, la sensación es desgarradora y hermosa a partes iguales. El tema que trata Abrázame fuerte es absolutamente perturbador y gracias a la energía que desprende, invita a la reflexión. La cinta se la posiciona como una de las apuestas más atrevidas del actual panorama europeo.
 

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