Con motivo de la entrega del Premio Julio González a Carmen Calvo, el IVAM le rinde homenaje con la tercera exposición que esta institución dedica a la artista valenciana

Carmen Calvo | IVAM | StyleFeelFree. SFF mgazine
Obra: Demasiado sutil para intuir, 2021. Carmen Calvo | StyleFeelFree. SFF magazine

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) revisa las principales líneas de investigación de Carmen Calvo (Valencia, 1950) en una exposición. Esta, la tercera que la institución le dedica, forma parte del homenaje a la artista con ocasión de la entrega del Premio Julio González 2022. El galardón que recibió de manos del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, la convierte en la tercera mujer en ostentar este reconocimiento. En palabras de Puig un premio “justo y oportuno” ya que considera la obra de Calvo “oxígeno mental, alimento espiritual y belleza sensorial”. Su concesión se suma a una serie de reconocimientos a su labor artística como el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2013.

La exposición que ahora alberga el IVAM agrupa un total de setenta obras e incluye sus primeras incursiones en el terreno de la instalación. De esta forma, entraña una revisión global a la trayectoria artística de Carmen Calvo desde finales de la década de 1970 a la actualidad. Un itinerario que recoge tanto sus dibujos, libros, postales y fotografías como sus trabajos escultóricos con las muñecas, las figuras de cera y los maniquíes. Además, “mostrar el estudio de la artista, abrir su archivo y llevarlo al museo” como explica Nuria Enguita, directora de IVAM y co-comisaria de la muestra junto a Joan Ramón Escrivà, es uno de los propósitos de este homenaje. De ahí que esta muestra presente una recreación del taller de la artista. En él podemos observar una especie de ancestral gabinete de maravillas.

Metodología y discurso de trabajo de Carmen Calvo

El ideario de la creadora valenciana habla de nuestros sueños, deseos y miedos. De un poderoso imaginario construido a través del reciclaje y la resignificación de objetos e imágenes desechadas por la sociedad de consumo. Con todo ello, ha creado ficciones que nos interpelan sobre la religión y la sexualidad, la infancia y la educación, la violencia y la desigualdad. Como comenta Enguita “para la artista el mundo es un campo de experimentación que le permite trazar múltiples historias a partir de un archivo en continua transformación”. Un archivo que en la última década la ha llevado a intensificar su mirada crítica hacia la opresión y la desigualdad de las mujeres. Lo ha hecho a través del empleo de imágenes fotográficas rescatadas e intervenidas.

Esa mirada observadora de las realidades sociales queda reflejada a lo largo de toda la trayectoria de Carmen Calvo. Ello la ha llevado a desarrollar un cuerpo de trabajo “bajo un discurso feminista militante”, según apunta la directora del IVAM. Una reflexión que se ha mostrado “consciente de la violencia y la opresión que la sociedad patriarcal ha ejercido sobre la mujer”. Y que ha marcado la esfera pública y privada afectando “a todos y cada uno de los ámbitos de la vida”, afirma Enguita. Lo apreciamos en “sus cuerpos fragmentados, convertidos en mercancía, o en sus imágenes veladas o rotas”. También queda patente en “esos objetos de la infancia que muestran ahora su cara más siniestra” concluye Nuria Enguita.

Algunas obras claves

Entre las obras de Carmen Calvo que acoge esta exposición el co-comisario Joan Ramón Escrivà destaca una de sus primeras instalaciones Silencio I y II. Al respecto, señala que “es una pieza con una gran carga emotiva y de un silencio solemne”. Este trabajo consiste en decenas de lápidas blancas amontonadas sobre un muro del que penden más de mil puñales amenazantes. Asimismo, La naturaleza agita, la enigmática instalación inédita con la que finaliza el recorrido es otra de las piezas más singulares. Aquí observamos centenares de dedos de terracota que sobresalen de un habitáculo de grandes dimensiones. Son dedos de mujer que pueden plantear varias lecturas. Por un lado, su disposición invasiva y seductora del espacio parece interpelar la estimulación del deseo sexual. Al mismo tiempo, adquieren un aspecto desafiante.

Otro de los elementos clave en el imaginario de Carmen Calvo es el pelo. Ella hace uso del pelo a modo de poderoso detonante de significados, más allá de la idea espiritual de belleza. En su repertorio el cabello simboliza la identidad femenina. La sexualidad y los actos de castigo a los que se ha visto sometida a lo largo de los siglos la mujer. Algo que apreciamos en obras como Negro corsé velludo o Sexo en la cara. En ambas, el pelo se exhibe con descaro, exuberante y sin ningún atisbo de pudor. Este material que predomina en ambos trabajos provoca en el espectador una mezcla de atracción y morbosa repulsión. Como indica la propia artista “el cabello ha sido el lugar donde la mujer se veía bella. Por eso también era un premio y, sobre todo, castigo raparla. Significaba anular a la mujer, física y mentalmente”.
 

DATOS DE INTERÉS DE LA EXPOSICIÓN

Artista: Carmen Calvo
Comisariado: Nuria Enguita y Joan Ramon Escrivà
Lugar:  Centre Julio González, Valencia (España)
Fechas: hasta el 6 de noviembre de 2022
Horarios y tarifas: consultar