Indagando en la cultura del techno la Casa Encendida muestra un proyecto de alcance que abarca exposiciones, talleres, hibridaciones sonoras y experiencias visuales

John Akomfrah | La Casa Encendida | StyleFeelFree
Black Audio Film Collective, © John Akomfrah, The Last Angel of History, 1995 | StyleFeelFree

You Got to Get in to Get Out. El continuo sonoro que nunca se acaba se trata de un trabajo colectivo de más de dos años que recoge la complicada pero interesante biografía del techno. Un término desbordado por sus propias prácticas sociales, hibridaciones sonoras y experiencias estéticas y que La Casa Encendida ha estado llenando de significado. Con las investigaciones que han llevado a cabo Sonia Fernández Pan y Carolina Jiménez, el proyecto ha llevado a buen término distintas actividades. Entre estas, encontramos exposiciones, performances, un libro colectivo, podcasts, un ciclo de cine y música en directo. Lo que se pretende es que se conecte con esta cultura a través de la escucha, el baile y las prácticas artísticas.

Refiriéndose a la exposición, esta valora la experiencia directa, la dimensión sensorial y las diferentes historias que confluyen en la cultura techno. Lucía Casani, directora de la Casa Encendida, subraya la importancia y el sentido de la exposición ya que “en este tiempo, la electrónica ha abierto un espacio de libertad y tolerancia que ha sido el motor de toda una generación”. Por ello, “la relación de La Casa Encendida con la electrónica es un círculo que no se cierra pero que culmina este otoño con la exposición y su programa de actividades paralelas”, señala la directora. Al respecto, hay que tener en cuenta también que la cultura tiene relación directa con las problemáticas sociales actuales y con las historias de lucha del pasado. Esta “experiencia” hace uso de sinestesias y gestos subjetivos que se repiten —como en la pista de baile— entre las obras de diferentes artistas.

El baile se muestra, de esta manera, como espacio para la expresión y los vínculos sociales. Al mismo tiempo, a través de él, se construyen nuevos futuros resilientes y resistentes. De hecho, esta propuesta se presenta como un mix deliberadamente fragmentado de obras y artistas que, al mismo tiempo, están conectados. Este recorrido está planteado por medio de cinco salas expositivas en las que se crea un club nocturno que acoge distintas obras. En ellas, y a un ritmo 4/4, propio de la electrónica, se producen alteraciones en los sentidos, provocando una experiencia tanto individual como colectiva.

Un término complejo

El término en sí, techno, abarca muchas experiencias, espacios y arquitecturas distintas, tratándose más de una cultura que de un mero género musical. Hablando pues de una vida de casi cuatro décadas, este concepto trasciende su dimensión sonora para incluir diversas manifestaciones políticas y estéticas. En cada una de las salas que conforman la exposición se muestran distintas formas artísticas. Así lo vemos en la escultura Grand Bal (2021), que refleja la deshidratación del baile a través de una escultura fósil de un cuerpo colectivo. Por otro lado, en el vídeo Orbe, también de reciente producción, se proyecta una hoguera digital. Sabemos que el fuego reúne humanos y forma comunidades. Sin embargo, al ser esta hoguera artificial, nos hace dudar de la calidez de una comunidad sin cuerpos.

La tecnología, la sociedad y el futurismo se entremezclan como estrategia crítica para la propia supervivencia de una subcultura. Se aprecia en el documental The Last Angel of History (1995), de John Akomfrah que hace un examen de las relaciones entre la cultura panafricana, la ciencia ficción, los viajes intergalácticos y la tecnología. Este filme pone como eje central el ritmo, que viaja a través del tiempo y el espacio, configurando “la primera tecnología afrofuturista de la historia”. Por otro lado, la cinta Mikrohaus, ¿or the black atlantic? (2008), de Tony Cokes, sitúa cómo se consumen las expresiones culturales del pop africano para transformarlas y que pasen al consumo de masas global. Es un trabajo que presenta la transcripción de una serie de entrevistas con música. En él Cokes construye su discurso mediante citas, inspirándose en la obra del crítico musical Philip Sherburne, que acuñó el término de Micrho House.

El techno desde lo performático

Más allá de lo fílmico, mediante tres actos performativos realizados en distintos días se “abordará la escena del techno desde el baile y el cuerpo. El programa de performances es parte fundamental de la exposición” señala Sonia Fernández Pan. El acto de la danza puede facilitar estados de fluidez, totalidad y trascendencia. Así se aprecia en HIGHER, una adaptación de la pieza homónima creada por Michele Rizzo, en 2015, para el Stedelijk de Amsterdam. La pieza se interesa por el poder catártico y transformador del techno. A este respecto, el papel de los clubes es fundamental como espacios de reunión donde hay intimidad para la experimentación de identidades. Es por eso que en HIGHER los bailarines navegan por los límites entre el yo y lo colectivo, pudiendo reconfigurar el grupo en un solo cuerpo.

Siguiendo con la performance, la artista Ania Nowak escucha las voces que impulsaron los ritmos del house para convocar a muchas cantantes marginadas y olvidadas. Lo hace en Deep Inside hablando con los fantasmas de esas voces, honrándolas como líderes y compañeras. Por su parte, El tío Caramelo, de Sergi Botella, se centra en la escena musical valenciana de finales de los 80. Por esta época, en clubes de la Albufera se fue conformando un sonido con denominación de origen, con multitud de artistas y plataformas discográficas. Su autor hace una revisión del sonido que marcó un espacio y una época mediante la construcción de composiciones musicales y un texto performativo. Además, esta iniciativa contará con una conferencia performativa y sesión de escucha a cargo de Lou Drago. El artista especula sobre diversos tipos de música que potencian una experiencia de un tiempo no lineal.

Cine, talleres, conciertos, podcasts y… más techno

Abarcando todos los campos artísticos, este proyecto sobre el techno también cuenta con un recorrido sobre la esencia de la música techno con un programa de películas. Más allá de un movimiento musical hedonista, la electrónica ha conseguido crear espacios de libertad en los que los cuerpos disidentes, excluidos y oprimidos han encontrado refugio. En este sentido, con el taller Technosomatics, se podrá experimentar la meditación en movimiento, explorando así los estados de conciencia en trance y reconocer el poder curativo de bailar. A cargo del bailarín Frédéric Gies, se aborda el baile como una herramienta para el autodescubrimiento.

Al mismo tiempo, y siguiendo con las actividades programadas, con los conciertos se quiere “poner cuerpo a una escucha que existe más allá de las situaciones, la temporalidad y las estructuras (rítmicas) del club y de la pista de baile” señalan las comisarias. En otro término, la serie de podcasts recoge dos de los aspectos que están en la génesis de todo: la escucha y el gesto. Dicha escucha es fundamental ya que es capaz de contaminar todos los espacios de la vida, más allá del club o la noche.
 

DATOS DE INTERÉS
Título: You Got to Get in to Get Out
Artistas: John Akomfrah, Sergi Botella, Lucía C. Pino, Tony Cokes, Lou Drago, Cyprien Gaillard, Paula García-Masedo, Frédéric Gies, Rubén Grilo, Ania Nowak, Michele Rizzo, Alona Rodeh
Comisariado: Carolina Jiménez y Sonia Fernández Pan
Lugar: La Casa Encendida, salas B, C, D y E (Madrid)
Fechas: del 7 de octubre de 2021 al 9 de enero de 2022
Horarios y dirección: consultar
Precio [entrada a exposición]: Entrada libre
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