El híbrido entre documental y animación de Jonas Poher Rasmussen, ‘Flee’, explora la crisis de los refugiados y el significado de la palabra hogar

Flee | StyleFeelFree
Imagen de la película Flee | StyleFeelFree

Miles de personas llegan todos los días a Europa huyendo de la guerra que asola sus países. En Flee, el danés Jonas Poher Rasmussen retrata esta situación que se lleva dando desde hace muchos años. Él toma como punto de partida la historia del periplo vivido por su amigo Amin para llegar desde Kabul a Copenhague. A la hora de retratarla, mezcla documental y animación, lo que da como resultado un ejercicio de estilo que fortalece el mensaje de la película. El cineasta realiza así, de forma sincera, un homenaje a las personas que recorren miles de kilómetros sin perder la esperanza de poder rehacer sus vidas.

El guion de Flee, escrito por Rasmussen y el propio Amin, está narrado desde la empatía, pero sin sermonear al público. A lo largo del metraje se tocan varios puntos que siguen vigentes hoy en día. Temas como la homosexualidad, que Amin retrata desde lo personal, son una forma de abrir la mente y comprender la situación del protagonista. La guerra y el exilio forzado dan cabida a replantearse si es cierto que ha habido un avance social o aún quedan cosas por cambiar. Y en una vertiente más globalizada, la familia y la moral, que ante la desesperación, mantienen viva la esperanza en el futuro.

La mezcla de formatos propuesta por el director funciona de forma que crea un enorme retrato de la realidad. Aunque no pueda parecerlo, la combinación de estos dos factores en Flee pintan una historia colorida. De tal forma, la esperanza se mantiene presente a lo largo del filme. El equipo de animación creó una estética particular y la directora de arte Jess Nicholls aportó su experiencia con la cámara y la iluminación. Mientras, el director de animación Kenneth Ladekjær usó sus conocimientos para dotar de vida a los personajes, centrándose en los movimientos y las emociones. La combinación de los departamentos dota de vida al proyecto, interesados en alejarse de la animación para adultos convencional. La película está enfocada como si fuera de acción real a la hora de mostrar el mundo, sin embargo, alberga el espíritu de la animación clásica.

La película ofrece un viaje de confianza mutua, en el que la supervivencia no es del más fuerte, sino de los que permanecen juntos. Por consiguiente, en Flee, Jonas Poher Rasmussen hace un relato de un hombre que busca el significado de hogar. Con un estilo de animación muy particular, recrea con crudeza la realidad. Por el lado más oscuro recuerda a Un día más con vida de Raúl de la Fuente y Damian Nenow. De la misma forma, por el lado más positivo alude a La tortuga roja de Michael Dudok de Wit. En conjunto, se entrega un largometraje que no solo habla de la guerra. También de nuestra sociedad y los prejuicios que abundan en ella.
 

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