Rosana G. Alonso
Conecta

En ‘Creative Control’ Benjamin Dickinson retrata una realidad inmediata. La utopía del hedonismo y su obligado reverso, está más cerca de lo que imaginamos

Creative Control | StyleFeelFree
Fotograma de Creative Control | StyleFeelFree
SINOPSIS
En un futuro cercano, Brooklyn se representa como una ciudad post-burguesa y aparentemente idílica. De hecho, la utopía de una tecnología al servicio del placer comienza a ser real cuando David descubre lo que puede hacer con unas gafas de realidad aumentada que está probando, como parte del proceso de la campaña de publicidad que dirige. Con ellas es capaz de crear avatares de personas con las que interactúa en la vida cotidiana y que le permiten traspasar la realidad para crear la suya propia. El problema es que tendrá que hacer frente a ese mundo ficticio que ha creado, enfrentándolo al suyo propio, para retomar las riendas de su vida.

El siglo XXI está marcando la diferencia con el anterior en como el hedonismo se ha vuelto viral, en sociedades modernas que buscan el placer inmediato. Una satisfacción que por otra parte, cada vez tiende a ser más fugaz porque el mercado establece el ritmo, lo que genera pautas de comportamiento neuróticas, que se prolongan en el tiempo, fortaleciendo a ese mismo mercado. Ello se traduce en modelos sociales cada vez más agresivos y distópicos. La tecnología ha incrementado esta corriente, porque la inmediatez y la cercanía hacen, por otra parte, posible la emulación. Tendemos a querer experimentar todo lo que percibe, entusiasta, nuestra cada vez más amplia red social. Mientras tanto, las grandes corporaciones siguen obstinadas en encontrar la forma de traernos experiencias más gratificantes y adictivas. La línea, ahora, parece ir encaminada a encontrar nuevos productos cuasi humanos, que nos proporcionen placer afectivo y/o sexual, que garanticen una privacidad crecientemente vulnerada [y que será más vulnerada si esto llega a ser efectivo], que no nos supongan ningún tipo de atadura [aparentemente], y sobre todo, que nos eviten tener que exponernos a algún tipo de endemia, más probable con la asumida promiscuidad a la que se inclina el ser humano en sociedades modernas. Aunque dudo mucho que esto en realidad lo que promueva no sea justamente lo contrario, ya que la adicción al placer generará que queramos tener continuamente experiencias, y a ser posible o además, reales e intensas. Aún así, o por ello mismo, posiblemente, esta sea la fórmula perfecta para que el mercado nos domestique por completo, convirtiéndonos en seres desposeídos de empatía, más egoístas, narcisistas y obsesionados con cumplir con trabajos que, con el tiempo, serán más alienantes, pero necesarios para mantener un estatus que viene con un eslogan que vaticina un hedonismo perpetuo.

El primero en destapar lo que nos espera fue Spike Jonze con Her, pero su visión de una sociedad futura, aunque próxima en el tiempo, que se desarrolla en una atmósfera limpia y un entorno idílico, ahora quizá nos resulte un tanto cándida, si bien ya había visos de distopía encubierta. No obstante, el mérito interpretativo de Joaquin Phoenix, junto a una puesta en escena sobresaliente que cuida hasta el más mínimo detalle, la convierte en una de las cintas más sugerentes de los últimos años. Algunas de las ideas que pronosticó Jonze, sobre todo en lo referente a una tecnología que tiende a humanizarse, también sirvieron de modelo para Blade Runner 2049, que acaba de estrenarse, una tendencia que ya había perfeccionado Megaforce, de la compañía francesa de efectos digitales Mathematic, en el video Dancing anymore para el grupo musical Is Tropical. Concretamente Mathematic es además uno de los eslabones más sólidos de Creative Control de Benjamin Dickinson, ya que es esta agencia la que ha creado la interfaz de usuario de Augmenta, unas gafas que en la película, permiten tener experiencias creativas con la realidad, superando así las expectativas de las HoloLens de Microsoft, anunciando una realidad a todo color.

El blanco y negro es sin embargo el color que proclama el futuro en Creative Control, una decisión que incrementa la sensación apesadumbrada en un filme que sin embargo, es una comedia que se dilata hacia la sátira existencial que cala porque Dickinson se aferra a lo que conoce personalmente. Intervienen en la cinta personalidades célebres como Gavin MacInnes, Jake Lodwick o Reggie Watts, que componen un Brooklyn que se percibe real, cuando en cambio el tono escéptico es la tónica general. En realidad, si observamos las pistas que nos conducen a entender Creative Control como una película que levanta el pie del suelo, no para dar un paso de gigante que lo aleje de su existencia, sino para analizar desde una mirada sagaz y crítica, el mundo actual, todo cuadra. Y el resultado es desolador. Enfatizado por los planos de edificios acristalados como fuerza disruptiva que somete a sus personajes a una serie de conflictos y ansiedades, Brooklyn se observa gélido, mientras la música, de Vivaldi a Schubert, define ese entorno que avanza desde el Barroco exagerado, a un Romanticismo que enfatiza la utopía. Es necesario observar todas las claves para analizar desde una mirada sagaz y crítica que no rehúye el escepticismo, la realidad presente, conectada con un pasado remoto del que huye despavorida.
 

Tráiler de Creative Control | StyleFeelFree Youtube

FICHA TÉCNICA
Título original: Creative Control
Duración: 97 minutos
Dirección: Benjamin Dickinson
Guion: Benjamin Dickinson y Micah Bloomberg
Fotografía: Adam Newport-Berra
Diseño de producción: John Furgason
Dirección artística: Katie Hickman
Vestuario: Gina Correll Aglietti
Música / banda sonora: Drazen Bosnjak
Montaje: Megan Brooks y Andrew Hasse
Reparto: Benjamin Dickinson, Nora Zehetner, Dan Gill, Alexia Rasmussen
Fecha de estreno España: 20 de octubre de 2017
FESTIVALES Y PREMIOS
Nominaciones:
Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (2016): Nominada a Mejor Película
CPH PIX – Festival Internacional de Cine de Copenhague(2016): Nominada al Premio del Público
Festival Internacional de Cine de Denver (2015): Nominada a Mejor Película
Premios:
NBR – National Board of Review (2016): Premio NBR – Top 10 Mejores Películas Independientes
SXSW Film Festival (2015): Premio Especial del Jurado
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