Manolo Quejido, uno de los artistas más influyentes de la llamada nueva figuración madrileña, es el protagonista de una exposición organizada por el Museo Reina Sofía

Manolo Quejido | Museo Reina Sofía | StyleFeelFree. SFF mgazine
Obra: Sin nombre nº 31, 1997 de © Manolo Quejido | StyleFeelFree. SFF magazine

El carácter crítico de Manolo Quejido (Sevilla, 1946) así como sus investigaciones sobre la pintura son la seña de identidad de su trayectoria. Para darle luz a este hacer el Museo Reina Sofía, en su sede del Palacio de Velázquez, acoge la exposición Distancia sin medida. En ella se presentan cien obras que acercan al espectador a la longeva y variada trayectoria del autor. A lo largo de su periplo artístico, ha ido mostrando interés por la espacialidad de la representación pictórica, por el creciente consumo de productos e imágenes y por la relación entre la pintura y el pensamiento. Al mismo tiempo, para elaborar su trabajo, se influencia en artistas como Diego Velázquez o pensadores como Friedrich Nietzsche. Además, siempre ha mostrado un gran interés por la historia del arte. Esto lo expresa mostrando las distintas formas de pintar de algunos artistas como Cézanne, Picasso, Matisse o Warhol.

Distancia sin medida inicia su recorrido con las obras Trideliriums, Siluetas y Secuencias (1969-1974), unas reducciones al blanco y negro de las tres vías con las que Manolo Quejido había comenzado su producción. Esto es, el expresionismo, el pop y la experimentación geométrica. Después, en 1974, decide adentrarse en el mundo de la pintura. Lo hace trazando escenas cotidianas y nutriéndose de la tradición de la pintura occidental. Además, durante esta época reflexiona sobre la inadecuación entre el mundo, las palabras y las imágenes. Esto lo podemos ver representado en Ele (1978), Subevida (1977), Sin palabras (1977) o en Matilde desarrolla un pensamiento (1974). Esta última cobra gran importancia, ya que con ella inaugura su preocupación sobre la relación entre el pensamiento y la pintura. Para Quejido la pintura y el pensamiento van ligados a un tercer factor que es el sentimiento.

A lo largo de la década de los ochenta el artista se centra en indagar en la representación del espacio en el lienzo. Juega con los espacios a la vez que investiga cómo confluye lo profundo y lo plano en la pintura. Esta reflexión se manifiesta en algunos trabajos como Espejo 8 (1984), Espejo 11 (1985), Partida de damas (1985) o los tres Tabiques (Tabique VI, VIII y IX), recogidos en la nave central del Palacio. Sin embargo, en otras obras anteriores como Maquinardo (1979), PF (1979-80) e IP (1980) ya empezó a trabajar la perspectiva reducida y la planicidad manifiesta. Finalmente, el concepto se termina de desarrollar dos décadas más tarde, concretamente entre 2003 y 2005, con su obra Moebius Q-Vista. Estas últimas piezas se localizan en el ala izquierda del del centro de arte en el Parque del Retiro.

El consumismo como objeto de crítica

Posteriormente, a partir de 1993 Manolo Quejido busca reflejar en sus obras su repulsa a lo que él llama un estado “de mediación generalizada”. En definitiva, se posiciona en contra del creciente consumismo que domina las últimas décadas del Siglo XX. Para manifestar su disconformidad, se vale de vistas ampliadas de etiquetas de productos, papeles de periódico y fotografías de prensa, entre otros. Plasma este sentimiento en obras como VerazQes, en la que observamos ciertos rasgos velazqueños. También en Sin Consumar (1997-1999) representa la desmesura consumista. Sin embargo, no es hasta Por CubAndo (2009-2010) que propone acabar con el estado de mediación, influenciándose en Friedrich Nietzsche o Gilles Deleuze.

Es necesario mencionar el fuerte interés de Quejido por la historia del arte. En sus series 30 bombillas (2010) y Los pensamientos negros (1988-89) representa la forma de pintar de algunos artistas. También incluye un diagrama espacial que identifica las distintas formas de pintar y que es utilizado en su obra Diamante (1992). Por otro lado, para el autor también es importante la relación entre el artista y la pintura. En el ala izquierda del Palacio encontramos La pintura (2002), obra en la que aparece un artista pintando a una modelo. Con esto, se quiere dar a entender que la acción de pintar y el lienzo pintado son simultáneos, que no existe separación entre el artista y la obra. Este tema también se aborda más adelante en Los pintores (2015) o Nacer Pintor (2006), situados en la misma sección.
 

DATOS DE INTERÉS DE LA EXPOSICIÓN

Título: Distancia sin medida
Artista: Manolo Quejido
Comisariado: Beatriz Velázquez
Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Lugar: Palacio de Velázquez. Parque del Retiro de Madrid
Fechas: hasta el 16 de mayo de 2023
Horarios: consultar
Precio [entrada a exposición]: gratis
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