El Centro Pompidou de Málaga despliega un recorrido por la vida y obra de Julio González, el padre de la escultura en hierro

Julio González | Centro Pompidou Málaga | StyleFeelFree
Obra: Mujer peinándose I, 1931, de Julio González © Centre Pompidou | StyleFeelFree

Como si de un itinerario biográfico se tratara, el Centro Pompidou de Málaga reúne en su nueva exposición temporal las principales obras de Julio González (Barcelona, 1876 – Arcueil, 1942). La muestra está dividida en seis secciones y narra, a través de su arte, la vida del considerado padre de la escultura en hierro del siglo pasado. Este repaso por su producción artística alberga más de medio centenar de piezas, de las cuales 33 son dibujos y 18 esculturas. Como consecuencia, con esta trayectoria el espectador puede asistir a las principales etapas de su vida. Asimismo, estos trabajos son clave para comprender las manifestaciones escultóricas en hierro a lo largo del siglo XX por artistas de las vanguardias y contemporáneos. Por este motivo, es uno de los escultores más importantes de la pasada centuria y artista fundamental en el desarrollo de la vanguardia.

El artista del vacío

El viaje por la práctica artística de Julio González parte de sus primeras obras, consistentes en máscaras figurativas de metal repujado. Estos rostros, ejecutados mediante la técnica del cobre repujado, se caracterizan por el hieratismo, la escasa individualización y los rasgos contundentes. En la década de 1920, realiza sus primeras esculturas de planchas de hierro recortadas, simulando una suerte de relieves. Caracterizadas por la esquematización, la incorporeidad y el refinamiento de su forjado gracias a ensamblajes de planos independientes, plegados y soldados, casi parecen rayar la abstracción. Posteriormente, el uso de varillas de hierro forjado y soldado le llevan a crear unas formas vacías y geométricas que parecen dibujadas en el aire. Esta experimentación con las estructuras, a partir de los años treinta, se aprecia de forma más evidente durante su colaboración con Pablo Picasso (Málaga, 1881 – Moulins, 1973) entre 1928 y 1932.

También se dedica un espacio a la danza, uno de los temas frecuentes del creador, ya que le permite estudiar el movimiento. El Ángel, el Insecto y la Bailarina (1935) es una escultura híbrida y metafórica y es buen ejemplo de su gusto por esta iconografía. Representa a una figura, pero al mismo tiempo asistimos a una metamorfosis visual que la convierte en un ángel que alza sus alas en forma de guadañas. Precisamente, la obra metamórfica es otro de sus leitmotivs, y se plasma en figuras de naturaleza híbrida, mitad vegetal y mitad humana. Finalmente, durante sus últimos años de vida, el artista se refugia de la Segunda Guerra Mundial en Francia. Allí, privado de su taller, desarrolla el grabado sobre metal y el dibujo, de los que se incluyen autorretratos de un realismo atroz sin ocultar la vejez y la muerte. Así, se relata la vida artística de un autor tan relevante como Julio González.
 

DATOS DE INTERÉS
Título: Julio González
Artista: Julio González
Comisariado: Brigitte Leal, directora adjunta del Museo Nacional de Arte Moderno de París
Lugar: Centro Pompidou Málaga
Fechas: del 27 de mayo al 17 de octubre de 2021
Horarios y tarifas: consultar
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