Rosana G. Alonso

El último largometraje de Paolo Sorrentino, ‘Silvio (y los otros)’, no deja de ser un postre demasiado azucarado para saciados comensales que han disfrutado enormemente de la trayectoria del cineasta italiano

Silvio (y los otros) | StyleFeelFree
Fotograma de Silvio (y los otros) | StyleFeelFree

En la espectacular residencia de Silvio Berlusconi hay lugar para un lago artificial y hasta para un volcán que arroja fuegos artificiales. Es evidente que toda la carrera cinematográfica de Paolo Sorrentino parecía estar encaminada a dar el salto hasta Il Cavaliere. Como personaje, es el culmen de los personajes sorrentinos, escenificando toda la fatuidad hacia la que tiende un siglo de enormes excesos y carencias, que invita a lanzarse, si los medios y la moral lo permiten, a una carrera sin parangón por ocupar un puesto en la aristocracia económica y política de la vergüenza.

Silvio (y los otros) que en España se presenta en una única entrega con una duración que se acerca a las 3 horas y media, no es, a pesar del personaje, ninguna joya cinematográfica. Sorrentino abusa de fórmulas ya conocidas y sus características escenificaciones kitsch tontean con lo puramente hortera. Salpicada de inoportunas e innecesarias escenas que parecen extraídas de algún videoclip sexista que no acaban de encontrar acomodo, en esta cinta el cineasta italiano que firmó algunas de las mejores películas de cine europeo de los últimos años, se resiente como si hubiese perdido el tacto o la sensibilidad para definir lo ampuloso en su justa medida. En su lugar busca captar la atención a toda costa, pero siendo muy pudoroso para con la figura del que fue el primer ministro italiano.

A Toni Servillo, en la figura de Silvio Berlusconi, aunque tiene intervenciones logradas, no acaba de sentarle bien el traje

El personaje de Silvio Berlusconi, con una ambigua ampulosidad teatral se ve bastante comedido. Como si Sorrentino se cortase a la hora de construirlo no encontramos aquí a un hombre demasiado excedido, como esperaríamos a juzgar por los titulares de la prensa que protagonizó y que pusieron en jaque al mandatario con sus juergas y devaneos. Toni Servillo ha demostrado ser un actor extraordinario bajo la dirección de Paolo Sorrentino, pero en Silvio (y los otros), en la figura de Berlusconi, aunque es meticuloso y tiene intervenciones logradas, no acaba de sentarle bien el traje. Hay dos actores que le restan protagonismo y hacia los que apuntan las estrategias del director de La juventud, para quitarle hierro a su personaje principal. Por un lado está Elena Sofia Ricci, fabulosa como esposa del mandatorio, volcando la comedia hacia el drama, manteniendo las distancias, pero muy oportuna en sus intervenciones. Por el otro, Riccardo Scamarcio, que sirve como reflejo de todo lo que representa Berlusconi.

El mérito de Silvio (y los otros), no obstante, está en su formidable ritmo nutrido, en parte, por sus elementos más prescindibles. La larga duración no acaba siendo ningún handicap para el espectador, y como reflexión del mundo hipertrofiado que vivimos, con sus personalidades (personajes) reales que parecen de celuloide, no deja de ser una película a la que merece la pena acercarse, aunque solo sea por darle una oportunidad al azucarado postre que ha preparado esta vez el autor de La gran belleza. Eso sí, como aperitivo recomiendo ver Il divo, muy relacionada con esta película al entrar también en la boca del león con el magnífico retrato de Giulio Andreotti, también a cargo de un Toni Servillo, en aquella ocasión, verdaderamente admirable.
 

Tráiler de Silvio (y los otros) | StyleFeelFree Youtube

 

SINOPSIS
Sergio Morra (Riccardo Scamarcio), un hombre sin escrúpulos que se comporta como un proxeneta, sueña con llegar a Berlusconi para dar el salto internacional. Mientras tanto Silvio Berlusconi desde su espectacular residencia en la Costa Esmeralda de Cerdeña, está atravesando su mayor crisis política debido a sus escándalos. A esto se suma su propia crisis personal al no aceptar los signos visibles de su edad, y el deterioro que atraviesa la relación con su esposa, Veronica Lario (Elena Sofia Ricci).
FICHA TÉCNICA
Título original: Loro
Duración: 204 minutos
Dirección: Paolo Sorrentino
Guion: Paolo Sorrentino y Umberto Contarello
Fotografía: Luca Bigazzi
Diseño de producción: Stefania Cella
Dirección artística: Cristina Vittoria Marazzi
Vestuario: Carlo Poggioli
Música / banda sonora: Lele Marchitelli
Montaje: Cristiano Travaglioli
Reparto: Riccardo Scamarcio, Toni Servillo, Chiara Iezzi, Elena Sofia Ricci, Ricky Memphis, Fabrizio Bentivoglio, Kasia Smutniak
Distribuidora en España: DeAPlaneta
Fecha de estreno en España: 04 de enero de 2019
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