Rosana G. Alonso

En ‘Francofonia’ Aleksander Sokurov aúna con extraordinaria proeza compositiva la relación entre el arte y el poder conjugando su estilizado lirismo con una soberbia narratividad en primera persona

Francofonia | StyleFeelFree
Fotograma de Francofonia | StyleFeelFree

Después de acabar la tetralogía del poder con Fausto  en 2011 y del particular interés que ha mostrado Sokurov por el arte, recurriendo a él como parte de la trama misma del guión en El arca rusa, un paseo parsimonioso y meditativo por el Hermitage de San Petersburgo; o bien inspirándose en sus formatos plásticos, texturizando y trabajando fotograma a fotograma, como si fueran lienzos estáticos, Aleksander Sokurov en Francofonia  elabora la quintaesencia de su método. Un método que desarrolló con fervor en sus primeras películas en su búsqueda de acercarse al arte que creía inalcanzable por la limitación del audiovisual y que alcanzaron su momento más álgido en Madre e hijo, un excepcional alegato a la belleza habitada en la oscuridad del alma y envuelta entre tinieblas que dialogan con la muerte. Esta cinta [Madre e hijo] fue mi primer punto de encuentro con la obra de Sokurov, dejándome una profunda huella, que no ha perdido su silueta con el tiempo porque es evidente que esta forma de hacer sentida y cuidada, ha ganado peso en nuestros días calando fuerte en las películas de realizadores más jóvenes como se evidencia por ejemplo en Andréi Zviáguintsev o incluso en el portugués Miguel Gomes que estrena la que hasta ahora es su obra más completa, Las mil y una noches, una trilogía que vista la primera parte, ya evidencia que al fin ha conseguido hacer efectivo los intentos consecutivos de crear un sello propio en el que se adivinan sus influencias.

Que el cineasta ruso reuniría todas las curiosidades que ha ido hilvanando meticulosamente en sus filmes, era cuestión de tiempo. Sokurov, uno de los cineastas europeos más fascinantes en activo, lo hace en Francofonia  componiendo un collage formal que conjuga el archivo con la ficción, y en el que el arte y el poder, ostentado desde la guerra, se explican oponiéndose y necesitándose. Uno, para hacer ostentación de estatus, el otro, para sobrevivir y así ser testigo de lo que ha dejado de tener voz. En Francofonia, revelando de forma poética y muy diáfana un capítulo esencial en la historia del siglo XX, el de una Francia dividida y sometida a los alemanes en 1940; Sokurov se adentra en los entresijos entre el arte y el poder poniendo como eje central y telón de fondo el Museo del Louvre, emblema de la Francia cultural y magnánima de herencia napoleónica. Un motivo para hacer una crítica sosegada y meditada que se sostiene en un trabajo de investigación meticuloso que deja tras de sí una cinta completa, paradójica pero verosímil en la interpretación, lúcida en la edición y poética, sutil, enredada en metáforas que comienzan con una conversación entre el autor y un amigo a bordo de un barco luchando contra la tormenta, que lleva una importante colección de arte de un museo. E implícitamente, visionaria desde su sagaz crítica como solo puede hacer un Sokurov comprometido con el arte y la vida.
 

Tráiler de Franconia de Alexandr Sokurov | StyleFeelFree Youtube

FICHA TÉCNICA
Título original: Francofonia, le Louvre sous l’Occupation (Francofonia)
Dirección: Alexandr Sokurov
Guión: Alexandr Sokurov
Fotografía: Bruno Delbonnel
Diseño de producción: Francoise Etchegaray
Vestuario: Colombe Lauriot Prevost
Música / banda sonora: Murat Kabardokov
Montaje: Alexei Jankowski, Hansjorg Weissbrich
Reparto: Louis-Do de Lencquesaing, Vincent Nemeth, Benjamin Utzerath, Johanna Korthals Altes, Jean-Claude Caër, Andrey Chelpanov
Fecha de estreno España: 3 de mayo de 2016
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