Rosana G. Alonso

La ópera prima de Marie Luise Lehner, ‘If You Are Afraid You Put Your Heart Into Your Mouth And Smile’ es un alegato esperanzador impreso por medio de las políticas de los cuerpos que dan lugar a un nuevo cine queer

If You Are Afraid You Put Your Heart into Your Mouth and Smile | Crossing Europe | StyleFeelFree. SFF magazine
Imagen de la película If You Are Afraid You Put Your Heart into Your Mouth and Smile | StyleFeelFree. SFF magazine

El cine siempre ofrece la posibilidad de mostrar la utopía frente a una realidad subjetivada por el dispositivo cinematográfico. Pero una cosa es la utopía política, en el sentido de que hay una intención de transformación social, y otra cosa es la idealización burda que subestima al espectador y no aspira a transformar, sino a crear espejismos. En la primera sintaxis de esta ecuación se encuentra If You Are Afraid You Put Your Heart Into Your Mouth and Smile, la luminosa ópera prima de Marie Luise Lhener. La película se presenta ahora en la jornada de apertura del Crossing Europe después de pasar por la Berlinale. Es una obra que se mantiene en la encrucijada entre el realismo más honesto y la proyección de un ideal que pretende un humanismo esperanzador. Una suerte de quimera, de arrolladora luz, que pone la mirada en un cine austríaco, de última generación, que parece alejarse definitivamente de la lente más sórdida de autores como Michael Haneke o Ulrich Seidl. De hecho, hace poco también se estrenaba en la Berlinale How to Be Normal and the Oddness of the Other World, de Florian Pochlatko, que comparte con esta, además del largo título, una frescura que atiende a los nuevos paradigmas que atraviesa el mundo contemporáneo en el que, definitivamente, la percepción corporal ha cambiado de forma sustancial.

If You Are Afraid You Put Your Heart Into Your Mouth And Smile, ya desde su enunciado de presentación, muestra un mensaje muy alentador. El título es una cita extraída de la novela Why the Child is Cooking in the Polenta y, como este libro, la cinta busca tomar la perspectiva de su personaje central. Es Anna, interpretada espléndidamente por una debutante Siena Popovic, una joven que acaba de entrar en la adolescencia y vive con su madre sorda, Isolde, en condiciones de bastante penuria. La niña, de doce años, está atravesando un periodo de la vida de búsqueda de identidad, de encrucijada, que la apremia para reafirmarse en el núcleo social que, de pronto, cambia. Ocurre que hay un hecho crucial en su trayectoria vital. Anna comienza una nueva etapa académica. Pasa de la escuela secundaria al bachillerato y esto es determinante. Ahora entra en un entorno en el que la clase social adquiere una importancia que permanecía invisibilizada. En el nuevo colegio sus compañeros de clase provienen de una clase social diferente a la suya. Y, de pronto, ella comienza a sentirse avergonzada de sus orígenes humildes. El relato, como tal, es conocido y nada inusual, pero su forma de enfrentarlo tiene una frescura sin precedentes. Por la manera en que Lhener acepta los desafíos sociales y confronta la relación con los cuerpos.

Teniendo en cuenta los factores que se presentan en If You Are Afraid You Put Your Heart Into Your Mouth And Smile la escritura, que no el leitmotiv que da origen al guion, podría ser muy diferente. Quizás sería más probable que la niña sufriese bulling y no supiese como enfrentarse a ello. O que se distanciase definitivamente de su madre, a pesar de que sigue siendo dependiente de ella. Pero sin paternalismos ni, aparentemente, trucos que evidencien las estrategias, Lhener toma las riendas de un viaje radiantemente luminoso que pone en perspectiva los nuevos modelos familiares. Es un viaje de transformación. No solo interior, sino exterior. La diferencia social no es un problema personal. Puede traer consigo problemas personales, si bien, la base de todo está fuera, en el entorno.De ahí que este coming of age no presente relaciones opresivas de dominio, ni antagonistas pronunciados. Su arco dramático tampoco busca la catarsis fulgurante. Por supuesto, hay relaciones de poder, evitarlas sería caer en una dulcificación poco fructífera. Sin embargo, lo interesante es que todos los personajes actúan según sus posibilidades.

Estamos ante un nuevo cine queer que evita la provocación y el estallido estrepitoso que remueve. Y en su lugar, la reconciliación, la empatía y la fraternidad para abrazar temáticas que, a veces, son frentes muy dolorosos en una sociedad dividida y repleta de muros de contención desde los que atacar derechos fundamentales que constituyen decisiones personales con respecto al cuerpo. Es un viaje desde la vergüenza hasta el orgullo examinando cómo aprender a defenderse y reconocerse. Constituye así una narrativa de esperanza, afecto, cuidado mutuo y solidaridad. If You Are Afraid You Put Your Heart Into Your Mouth And Smile es una película sobre el reconocimiento del lugar al que uno pertenece elevando la cercanía, lo que nos une frente a lo que nos separa. Es también una película sobre el propio deseo y sobre la identidad de género. Por eso, en todo este trayecto de transformación Marie Luise Lhener tenía claro que quería que la historia empezara con orgullo de clase y pertenencia, y acabase igual. Es una declaración de intenciones que llega a su desenlace dibujando una sonrisa en el espectador por su liviandad y sencillez para retratar temas tan complejos.
 

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