Penélope | Una monografía contemporánea para La Odisea

Con la responsabilidad de adaptar el pasado al presente, Eva Vila en Penélope reconfigura La Odisea de Homero cosiendo un paño estilísticamente primoroso que se adapta al hoy

Penélope | StyleFeelFree

Fotograma de Penélope | StyleFeelFree

Ulises regresa a su pueblo, a su Ítaca soñada. Tras treinta años de ausencia, es la viva imagen del migrante de hoy. Ulises en realidad es Ramón, un hombre al que Eva Vila, la realizadora de Penélope, conoció en un bar donde habitualmente toma café. Pieza fundamental para componer una Odisea descompuesta en gestos cotidianos que transforman al héroe homérico en un semejante, errático y meditativo mortal, que sueña y siente.

Por su parte, Penélope es Carmen, una mujer nonagenaria que no espera a Ulises, pero se ha pasado tres décadas custodiando un hogar al que ansía volver el que lo ha perdido. Carmen cose, cose para rentabilizar un tiempo denso, ocupado por una imaginería que se desenvuelve entre lo real y lo soñado, construyéndose con un virtuosismo que cede fiel a un ritual fílmico que bien podría ser teoría tarkovskyana.

Penélope es un filme prodigioso estilísticamente y erigido pausadamente, capa a capa, con una impecable fotografía. Su pulido estilo, su lirismo, en cambio, no está reñido con un cine de lo real que se cuela por la radio haciendo acopio de las noticias más relevantes del día. Un cine de lo real que se advierte en personajes que han dejado de ser tal, para representar a una generación que nació en la primera mitad del siglo XX y que a penas comprende los nuevos estilos de vida en sociedades que han cambiado sus costumbres, sus modos.

Eva Vila acomete así un filme que obedece a una lógica contemporánea que dialoga con el pasado para derribar mitos edificando su propio mito observacional. En lugar de situarse como directora que dirige, Vila se sitúa en el lugar que le corresponde al espectador. Observa y aguarda. Aguarda y capta. Escucha. El tañer de las campanas, el tic-tac de un reloj, el traqueteo de la máquina de coser, el sonido de la naturaleza, las voces radiofónicas que dialogan con el que escucha.

Y en cierta forma Penélope, la película, hace como la propia Penélope. Cose o borda, según el caso, un paño que busca conformar una estructura con el montón de hilos, aparentemente inconexos, que componen una actualidad dispersa en un tiempo que deambula errante y que se trata de capturar. Para ello ubica el relato en un lugar, Santa María de Oló (Barcelona), esculpido de tiempo, espacio, arte, realidad y espiritualidad. Allí aguarda Penélope dispuesta a reconfigurar La Odisea de Homero, en una desfragmentación de la narratividad que deconstruye el propio proceso fílmico. Adaptar el pasado al presente es cosa de mujeres.
 

Tráiler de Penélope | StyleFeelFree Youtube

 

SINOPSIS
Recreación libre de La Odisea de Homero. Ulises es un hombre que regresa a su pueblo tras décadas de ausencia. Todo ha cambiado a su alrededor y teme que no le reconozca nadie. Penélope aguarda en su casa mientras cose en una supuesta Ítaca que aquí, es un pueblo montañés de Barcelona en donde el tiempo parece que se ha detenido.
FICHA TÉCNICA
Título original: Penèlope
Duración: 92 minutos
Dirección: Eva Vila Purtí
Guion: Pep Puig y Eva Vila
Fotografía: Julián Elizalde
Dirección de producción: Gisela Cano, Sonsoles Galindo, Sandra García
Música / banda sonora: Juan Sánchez ‘Cuti’
Montaje: Diana Toucedo y Eva Vila
Reparto: Carme Tarté Vilardell y Ramon Clotet Sala
Fecha de estreno España: 14 de septiembre de 2018
FESTIVALES Y PREMIOS
Festivales:
D’A Film Festival – Barcelona (2018)
Festival de Cine de Guadalajara – FICG (2018)
Festival de Cine de Sevilla – SEFF (2017)
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Roux Feelfree

Roux Feelfree

Periodista, librepensadora y crítica cultural desde una perspectiva social y despatriarcal. Observando, asumiendo y reflexionando para desconceptualizar ideales que desentrañen lo real contemporáneo | Twitter