El hilo invisible | Sin hilvanar

No hay ni ápice de genialidad en El hilo invisible, Paul Thomas Anderson parece haber perdido la inspiración (y la empatía) después de The master

El hilo invisible | StyleFeelFree

Fotograma de El hilo invisible | StyleFeelFree

SINOPSIS
La casa de modas Woodcock, regentada por Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) es la más prestigiosa de Inglaterra. Sin embargo Reynolds, el diseñador estrella, se ha convertido con el tiempo en un hombre de trato cada vez más difícil. Ello no impide que por su vida pasen muchas mujeres a las que adora tanto como destesta, y que en un lugar inesperado se encuentre con una joven (Vicky Krieps) que trastocará su vida marcada por una férrea disciplina inglesa.

A propósito de Puro vicio, el anterior proyecto de Paul Thomas Anderson que ahora está de promoción con El hilo invisible, escribía que me había resultado una gran decepción, acostumbrada a otros trabajos más florecientes en los que la inspiración fecunda del realizador y escritor le llevaron a firmar algunos de los mejores filmes estadounidenses proyectados desde mediados de los noventa hasta, concretamente, 2012. Este año se estrenó The master, la última película en mayúsculas de P.T. Anderson, que merece una segunda lectura, teniendo en cuenta la proliferación de iluminados que siguen ganando adeptos con nuevas (o viejas, según se mire) doctrinas, bien sean políticas o religiosas, que lejos de solucionar nada, están volviendo el mundo un lugar más peligroso donde vivir. The master ya dividió en su momento a los espectadores críticos del artífice de Boogie Nights. Personalmente no me defraudó en absoluto y encontré extraordinarias las interpretaciones del tristemente fallecido Philip Seymour Hoffman, habitual hasta entonces en la filmografía de Anderson y un Joaquin Phoenix que llevó al máximo un histrionismo que funcionaba de maravilla en esta cinta.

De su trayectoria, Magnolia será posiblemente recordada, al menos así lo considero, como una de las mejores películas del cine estadounidense de los años noventa, y me arriesgaría a decir, que una de las mejores películas que cierra el ciclo de los noventa de forma apocalíptica con su lluvia de sapos, sin limitarla a un espacio. Aquí hay ya un ligero cambio de registro respecto a sus dos anteriores filmes (Hard Eight Sidney y Boogie Nights). Sin embargo, Paul Thomas Anderson supo mantener una continuidad que lo consagraría como autor de piezas que progresan en intricadas estructuras narrativas que se materializan sobremanera en Magnolia, con un manejo de los movimientos de cámara admirable. Todas ellas avanzan tratando de explicar los conflictos íntimos de sus personajes en su historia pasada, y un presente que siendo tortuoso, buscan trascender por presiones sociales que se explican por la sociedad hipercapitalista norteamericana en la que se desenvuelven sus héroes malditos.

Nada de esto hay en El hilo invisible. Para empezar P.T. Anderson sitúa esta cinta en la Inglaterra de los años cincuenta, como huyendo de su identidad, ubicada en un espacio muy específico en el que podía indagar en su propia biografía. No es que este detalle sea demasiado importante si no fuera porque sus personajes desubicados de un entorno que le es familiar al artífice de la historia, tampoco progresan. Ni siquiera la poderosa e hipnótica presencia de Daniel Day-Lewis, que si bien es británico, no acaba de descongelar el ambiente. Entre otras cosas porque tampoco el papel que interpreta le supone un reto en una película para la que no se advierte investigación alguna (su labor como artesano-creador textil de rigor es imperceptible), por lo que abusa de gestos concretos que ya materializó para Scorsese en la espléndida La edad de la inocencia, de la que le hubiese venido bien al realizador de Pozos de ambición haberse nutrido.

No capto tampoco la química entre la pareja que forma Day-Lewis con Vicky Krieps que la percibo impostada. Me convence más la relación de Reynolds Woodscock (que interpreta Daniel Day-Lewis) con su hermana, un personaje muy eficaz al que Lesley Manville le otorga un carácter contenido que se distancia lo justo para que sobresalgan los principales. Pero no obstante, las interpretaciones femeninas abusan de clichés cinematográficos y no logran captar la efervescente presencia actual de una mujer que pretende huir de corsés y poses de los que se abusa en este relato, empeñándose en destacar su presencia absorbente y sobreprotectora, por mucho que la década de los cincuenta no sea el mejor momento histórico para retratar sus osadías y libertades.

El hilo invisible, por otra parte, fuerza al límite las escenas motivadas por Alma (Vicky Krieps) para sonsacarle al espectador una risa o una mueca. Fuerza la música, espléndida, pero que no funciona junto a la trama, ya que enfatiza demasiado una emotividad de la que carece. Fuerza el papel de la moda centrándose en sus aspectos más superficiales, sin incidir en sus técnicas, sus tiempos, sus fuentes; y de paso, se destaca algún modelo de vestuario que no acaba de deslumbrar. Y el esfuerzo al final es tal, que hay un intento de convencer al espectador de que la película es un traje a medida. Un traje, sí, pero sin hilvanar. Los buenos trajes, los que sientan bien, no necesitan tanta publicidad y en cambio precisan de una buena base preliminar de la que carece. Para mí desesperación, Paul Thomas Anderson sigue sin inspiración, tomando de aquí y de allá, sin mostrar ningún ápice de genialidad, aunque siga teniendo adeptos a ultranza. En un momento en el que los guiones románticos tienen interés como una forma de escapar de tanta mercantilización e indiferencia, tampoco es capaz de aprovechar las posibilidades que le ofrecía esta narración, que hubiese ganado fuerza en el detalle, la circunspección y sin pensar tanto en la aprobación, que al menos le ha funcionado ya que opta a seis candidaturas a los Oscars, incluidos mejor película y dirección, en una edición en la que no encuentro ninguna película brillante en habla inglesa. Supongo que volverá a casa, como con Pozos de ambición que optó a 8 candidaturas, sin llevarse el galardón a mejor película y dirección. Sería irónico que la Academia premiara sus momentos más bajos.
 

Tráiler de El hilo invisible | StyleFeelFree Youtube

FICHA TÉCNICA
Título original: Phantom Thread
Duración: 130 minutos
Dirección: Paul Thomas Anderson
Guion: Paul Thomas Anderson
Fotografía: Paul Thomas Anderson
Diseño de producción: Mark Tildesley
Dirección artística: Chris Peters, Denis Schnegg, Adam Squires
Vestuario: Mark Bridges
Música / banda sonora: Jonny Greenwood
Montaje: Dylan Tichenor
Reparto: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram
Fecha de estreno España: 02 de febrero de 2018
FESTIVALES Y PREMIOS
Nominaciones:
Premios Oscar (2018): Nominada a Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor (Danel Day-Lewis), Mejor Actriz Secundaria (Leslie Manville), Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood)
Globos de Oro (2018): Nominada a Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood) y Mejor Actor Principal (Daniel Day-Lewis)
Premios BAFTA (2018): Nominada a Mejor Vestuario (Mark Bridges), Mejor Actor (Danel Day-Lewis), Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood), Mejor Actriz Secundaria (Leslie Manville)
Chicago Film Critics Association Awards (2017): Nominada a Mejor Actriz (Vicky Krieps), Mejor Actor (Daniel Day-Lewis), Mejor Actriz de Reparto (Lesley Manville), Mejor Guion, Mejor Película, Mejor Dirección de Arte/Diseño de Producción
Denver Film Critics Society (2018): Nominada a Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood) y Mejor Actor (Daniel Day-Lewis)
Detroit Film Critics Society (2017): Nominada a Mejor Dirección, Mejor Actor (Daniel Day-Lewis), Mejor Música (Jonny Greenwood)
London Critics Circle Film Awards (2018): Nominada a Mejor Película, Mejor Actor (Daniel Day-Lewis), Mejor Actriz de Reparto (Lesley Manville), Mejor Actor Inglés-Irlandés (Daniel Day-Lewis), Mejores Logros Técnicos (Mark Bridges)
National Society of Film Critics Awards (2018): Nominada a Mejor Guion (Paul Thomas Anderson), Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville), Mejor Actor (Daniel Day-Lewis)
San Francisco Film Critics Circle (2017): Nominada a Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville) y Mejor Diseño de Producción (Mark Tildesley)
Satellite Awards (2017): Nominada a Mejor Actor (Daniel Day-Lewis), Mejor Dirección de Arte/Diseño de Producción, Mejor Diseño de Vestuario (Mark Bridges)
Seattle Film Critics Awards (2017): Nominada a Mejor Fotografía, Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville), Mejor Diseño de Producción
Toronto Film Critics Association Awards (2017): Nominada a Mejor Fotografía, Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville), Mejor Dirección
Vancouver Film Critics Circle (2017): Nominada a Mejor Película y Mejor Actriz Secundaria (Lesley Manville)
Premios:
Premios Oscar (2018): Mejor Vestuario (Mark Bridges)
Boston Society of Film Critics Awards (2017): Premio a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Banda Original (Jonny Greenwood), Mejor Fotografía
Chicago Film Critics Association Awards (2017): Premio a Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood)
Los Angeles Film Critics Association Awards (2017): Premio a Música (Jonny Greenwood)
New York Film Critics Circle Awards (2017): Premio a Mejor Guion (Paul Thomas Anderson)
Philadelphia Film Critics Circle Awards (2017): Premio a Mejor Actor (Daniel Day-Lewis)
San Francisco Film Critics Circle (2017): Premio a Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood)
Seattle Film Critics Awards (2017): Premio a Mejor Actor (Daniel Day-Lewis), Mejor Diseño de Vestuario (Mark Bridges), Mejor Banda Sonora Original (Jonny Greenwood)
Toronto Film Critics Association Awards (2017): Premio a Mejor Actor (Daniel Day-Lewis)
Vancouver Film Critics Circle (2017): Premio a Mejor Actor (Daniel Day-Lewis) y Premio a Mejor Director (Paul Thomas Anderson)
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Roux Feelfree

Roux Feelfree

Periodista, librepensadora y crítica cultural desde una perspectiva social y despatriarcal. Observando, asumiendo y reflexionando para desconceptualizar ideales que desentrañen lo real contemporáneo | Twitter