La comuna | En el laberinto de los afectos

Thomas Vinterberg recupera en La comuna el espíritu de los primeros Dogmas en lo argumentativo, acercándonos a su experiencia personal en la película más ambivalente y accesible de todas las que ha dirigido hasta el momento

La comuna | StyleFeelFree

Fotograma de La comuna | StyleFeelFree

Siguiendo las reglas de Dogma, Thomas Vinterberg rodó Celebración, la primera película del manifiesto, una cinta en la que además de la libertad técnica, desarrolló su interés por los núcleos familiares, evitando caer en una mirada normalizada por el cine que desembocó en un arrecife de necesarios encontronazos. Esto abrió una puerta a través de la cual desentenderse de los lazos que en lo cinematográfico tienden a amoldarse a un enfoque evasivo de lo real, o que evita configurar supuestos marginados. Con la segunda película del manifiesto, la delirante Los idiotas, esta vez bajo la batuta de Lars von Trier, los núcleos se extendieron de lo familiar propiamente dicho, a la idea de comuna, sin necesidad de tener que dar someras explicaciones al respecto y dando forma así, a todos esos supuestos marginados evitados por lo sistemático. Ambas películas, las más brillantes de las trayectorias de los dos escandinavos, dejan ahora paso, desde el punto de vista argumental, a La Comuna, el último proyecto de Thomas Vinterberg para el cual parte de su experiencia personal. Cuenta el danés a propósito de La comuna que él mismo vivió en una comuna desde los siete a los diecinueve años. Una época que describe como “loca, maravillosa y fantástica, en la que me vi rodeado de genitales, mucha cerveza, charlas elevadas, amor y tragedias personales”.

Con un guion en el que Vinterberg vuelve a colaborar con Tobias Lindholm después de los acertados argumentos de La Caza   y Submarino, en La comuna  recupera el ritmo de sus películas que tienden a someter al espectador a dilemas que le plantean interrogantes sobre la conducta humana. Tras el inciso que supuso la adaptación de Lejos del mundanal ruido, la película más ligera y amoldada a los estándares cinematográficos del cine comercial, esto supone que como espectadores podemos volver a disfrutar del Vinterberg más cercano y auténtico, pero también más paradójico. Si anteriormente acostumbraba a dejar abiertas las heridas para plantearle al espectador serios dilemas que gravitan en torno a cómo respondemos psicológicamente ante ciertos temas, ahora ha optado por tambalearse entre la comedia y el drama para ofrecernos así su película más ambivalente pero también más amena y accesible. Un tono que no evita en cambio sumergirse nuevamente en los tormentos de la psique, creando a pesar de que la mirada es ciertamente masculina, el retrato femenino más poderoso de toda su cinematografía con una Trine Dyrholm soberbia.
 

Tráiler de La comuna | StyleFeelFree Youtube

FICHA TÉCNICA
Título original: Kollektivet (The Commune, La comuna)
Duración: 107 minutos
Dirección: Thomas Vinterberg
Guión: Thomas Vinterberg, Tobias Lindholm
Fotografía: Jesper Tøffner
Diseño de producción: Niels Sejer
Vestuario: Ellen Lens
Música / banda sonora: Fons Merkies
Montaje: Anne Østerud, Janus Billeskov
Reparto: Ulrich Thomsen, Trine Dyrholm, Martha Sofie Wallstrøm Hansen, Helene Reingaard Neumann, Lars Ranthe, Fares Fares, Julie Agnete Vang, Lise Koefoed, Adam Fischer, Magnus Millang, Oliver Methling Søndergaard, Rasmus Lind Rubin, Sebastian Grønnegaard Milbrat
Fecha de estreno España: 16 de diciembre de 2016
Roux Feelfree

Roux Feelfree

Periodista, librepensadora y crítica cultural desde una perspectiva social y despatriarcal. Observando, asumiendo y reflexionando para desconceptualizar ideales que desentrañen lo real contemporáneo | Twitter